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TECNOLOGÍA

San Juan tendrá un gemelo

Por Claudio Larrea 25 de agosto de 2026 - 05:00

Por Claudio Larrea - Director del Observatorio de Inteligencia Artificial – UCCuyo

Imagine que San Juan tuviera un doble. No una maqueta ni una reproducción en una computadora, sino una réplica digital capaz de mostrar qué podría ocurrir si aumenta la población de una zona, cambia el tránsito, escasea el agua, se construyen nuevas viviendas o una política pública modifica determinadas condiciones sociales. Ahora imagine algo todavía más inquietante: que pudiéramos experimentar primero sobre ese doble y recién después tomar decisiones sobre la realidad.

Eso ya tiene nombre: gemelo digital.

El concepto nació asociado a la industria. Una máquina, una turbina, un automóvil o una planta industrial podían tener una representación virtual alimentada con datos del objeto real. Sensores enviaban información y el modelo permitía detectar anomalías, anticipar fallas y ensayar escenarios sin detener el sistema físico.

Pero la idea salió de las fábricas. Hoy existen gemelos digitales aplicados a edificios, redes energéticas, ciudades, sistemas sanitarios, movilidad y territorio. Y con la inteligencia artificial aparece un salto todavía mayor: ya no se trata solamente de representar lo que está ocurriendo, sino de simular lo que podría ocurrir.

Ahí comienza lo verdaderamente disruptivo.

Pensemos en una provincia. Tenemos datos demográficos, educativos, laborales, económicos, sanitarios, ambientales y territoriales. Durante décadas los acumulamos en censos, encuestas, registros administrativos e informes. El problema es que muchas veces esos datos describen el pasado cuando la decisión que debemos tomar pertenece al futuro.

Un gemelo digital cambia la pregunta. En lugar de preguntar solamente "¿qué está pasando?", podemos comenzar a preguntar: "¿qué pasaría si…?" Un gemelo digital cambia la pregunta. En lugar de preguntar solamente "¿qué está pasando?", podemos comenzar a preguntar: "¿qué pasaría si…?"

Un gemelo digital cambia la pregunta. En lugar de preguntar solamente "¿qué está pasando?", podemos comenzar a preguntar: "¿qué pasaría si…?"

¿Qué pasaría con determinados hogares si aumentara el desempleo? ¿Dónde crecería la vulnerabilidad social? ¿Qué zonas necesitarán más escuelas dentro de diez años? ¿Cómo impactaría una transformación productiva sobre el empleo? ¿Dónde podría profundizarse la exclusión digital? ¿Qué ocurriría con la movilidad urbana ante nuevos desarrollos habitacionales?

No estamos hablando de ciencia ficción. Estamos hablando de modelos computacionales que integran grandes volúmenes de datos, inteligencia artificial, simulación y análisis predictivo para construir representaciones dinámicas de sistemas reales.

Pero cuidado: aquí aparece la parte incómoda. Un gemelo digital no es una bola de cristal.

Puede equivocarse. Puede reproducir sesgos. Puede trabajar con datos incompletos. Puede convertir una correlación en una falsa certeza. Y, sobre todo, puede seducirnos con la peligrosa ilusión de que un algoritmo conoce el futuro.

Por eso, cuanto más poderosa sea la tecnología, mayor deberá ser la gobernanza. Necesitamos calidad de datos, transparencia metodológica, protección de la privacidad, auditoría de algoritmos, explicabilidad y, fundamentalmente, decisión humana. El modelo puede anticipar escenarios; no debe decidir qué sociedad queremos construir.

Allí está la paradoja fascinante de los gemelos digitales: para comprender mejor la realidad estamos empezando a construir otra realidad.

San Juan posee condiciones extraordinarias para avanzar en esta dirección. Minería, agua, energía, ambiente, educación, salud, movilidad y dinámica sociodemográfica podrían comenzar a dialogar mediante modelos digitales integrados.

Quizás dentro de pocos años, antes de construir una obra, modificar una política o distribuir recursos públicos, podamos ensayar sus consecuencias miles de veces.

Entonces la pregunta ya no será si tendremos gemelos digitales. La verdadera pregunta será mucho más incómoda: ¿seguiremos tomando decisiones a ciegas cuando ya podamos ensayarlas antes de convertirlas en realidad?

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