Por Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo -Profesor
Tomás Guido, el aliado indispensable de San Martín
El guerrero Guido, historiador de cierto relieve, es una de las figuras que más descuellan entre las personalidades argentinas por su papel en el Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, en la organización del Ejército de los Andes y en las posteriores campañas libertadoras de Chile y Perú, además de su labor como embajador en Brasil y Paraguay. Como orador, dejó sentada su fama en el discurso que pronunció en Montevideo cuando pasaron por allí los restos del general Alvear: fue una pieza de la más perfecta oratoria.
Tomás Guido (Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, 1 de septiembre de 1788 - Buenos Aires, Argentina, 14 de septiembre de 1866) fue un militar, diplomático y político argentino. Actuó en las Invasiones Inglesas y adhirió a la Revolución de Mayo de 1810. Brindó su talento negociador durante los difíciles momentos de la Independencia argentina. Su célebre Memoria, fruto de sus conversaciones con su amigo, el general José de San Martín, fue determinante para que el director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Juan Martín de Pueyrredón, le diera su apoyo a la realización de la campaña del Ejército de los Andes, que permitió la independencia de Chile y Perú, y en la que tuvo una destacada actuación.
El 20 de mayo de 1816, Tomás Guido presentó al director supremo interino de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Antonio González Balcarce, su célebre Memoria, basada en las conversaciones sostenidas con San Martín en Saldán, Córdoba, durante la convalecencia del general. En ella expuso con detalle los aspectos económicos, militares y políticos del plan continental, que consistía en abrir un frente occidental cruzando la cordillera de los Andes con una fuerza de 4.000 hombres para liberar, en primer término, a Chile y, posteriormente, continuar por mar hacia las costas del Virreinato del Perú, centro del poder español en América del Sur.
Esta estrategia modificaba el plan original de insistir con la campaña al Alto Perú. Entre otras cosas, sostenía que una victoria en Chile bastaría para alentar el espíritu de los pueblos y desalentar al ejército realista que atacaba desde el norte, comandado por Joaquín de la Pezuela.
Balcarce apoyó la idea con entusiasmo y la elevó al director supremo elegido por el Congreso de Tucumán, Juan Martín de Pueyrredón. Este, escarmentado por las malas experiencias en el Alto Perú, aprobó la Memoria el 24 de junio y dio las instrucciones pertinentes, apoyando de inmediato la campaña libertadora a Chile. Además, dispuso una entrevista con San Martín destinada a organizar el Ejército de los Andes y ultimar los detalles de esta nueva expedición militar revolucionaria.
Después de la victoria patriota en la batalla de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, el general San Martín incorporó a Guido con el grado de teniente coronel para que asumiera las funciones de secretario de Guerra y Marina y representante ante el gobierno de Chile. Ocupó este cargo durante tres años, ejerciendo una exitosa tarea administrativa y diplomática. Acompañó a San Martín como primer edecán en su gesta libertadora por Chile y colaboró en la empresa de liberar Perú.
Negoció exitosamente con el enemigo en las Conferencias de Miraflores y participó en los dos sitios y la rendición del Callao, fortaleza de la que fue nombrado gobernador. Ascendido en 1821 a coronel mayor, fue consejero de Estado y ministro de Guerra. Tras la Entrevista de Guayaquil que mantuvieron San Martín y Simón Bolívar, acompañó a este último hasta el final de la guerra de independencia.
En 1823 fue conjuez en Perú del Supremo Consejo Militar y, al año siguiente, jefe del Estado Mayor del Ejército del Centro y ministro general de Gobierno del general Mariano Necochea, alcanzando el grado de general de brigada de los ejércitos del Perú.
El general Guido cruzó los Andes junto a San Martín y fue el primer administrador de Chile después de la liberación. Luego marchó al Perú, donde tuvo a su cargo negociaciones clave con las fuerzas realistas y participó de la histórica entrevista entre San Martín y Bolívar.