Las importantes precipitaciones níveas registradas este invierno en la cordillera abren para San Juan un escenario poco habitual: la posibilidad de contar durante el próximo verano con caudales significativamente superiores a los de los últimos años. El dato, que representa una oportunidad para una provincia históricamente condicionada por la escasez hídrica, también obliga a extremar las medidas de prevención frente a eventuales crecidas.
Un verano con abundante agua exige prevención, previsión y responsabilidad
Ante esta perspectiva, el Gobierno provincial activó un plan preventivo interministerial coordinado por el Comité Provincial de Respuesta ante Emergencias (COPRE) y el Departamento de Hidráulica, con la participación de los 19 municipios. El objetivo es anticiparse a una eventual emergencia hídrica y reducir sus consecuencias sobre poblaciones, infraestructura y actividades productivas.
El operativo se estructura sobre tres ejes fundamentales. El primero contempla la intervención sobre ríos, cauces y defensas departamentales, con maquinaria pesada destinada al encauzamiento, limpieza y refuerzo de márgenes en sectores considerados críticos. Los trabajos alcanzan zonas de Jáchal, Calingasta, Caucete —particularmente en el área del río Bermejo— y Chimbas.
El segundo eje apunta a la infraestructura hídrica. Se trabaja a contrarreloj en puntos estratégicos que permiten regular los caudales antes de su llegada a los centros urbanos. Entre ellos figuran el Dique Soldano, entre Rivadavia y Zonda, el Dique Ignacio de la Roza y los embalses de Los Caracoles, Punta Negra, Ullum y Cuesta del Viento. La preparación de estos grandes reservorios para recibir y administrar el agua será determinante.
Los diques constituyen una herramienta fundamental para manejar el Río San Juan, pero no pueden convertir un fenómeno natural extraordinario en un riesgo inexistente. Si eventualmente se alcanzara o superara la capacidad de los vertederos, las autoridades deberán impedir absolutamente el ingreso a los cauces aguas abajo. La fuerza del agua puede transformar en cuestión de minutos un espacio aparentemente seguro en una zona de enorme peligro.
El tercer eje es la seguridad y la concientización. La Dirección de Seguridad Náutica y Defensa Civil deberán reforzar los controles, especialmente sobre la prohibición de bañarse en canales de riego. También se prevén sistemas de alerta mediante sirenas ante incrementos repentinos de caudal, además del Operativo Sol y las Brigadas de Emergencia.
Hidráulica ya comenzó a intervenir en los ríos Jáchal y Los Patos, en Jáchal y Calingasta, respectivamente, mediante tareas de encauzamiento y corrección de márgenes. Es una señal positiva: la prevención debe comenzar antes de que llegue el agua.
San Juan está acostumbrada a reclamarla cuando falta. Ahora deberá demostrar que también sabe administrarla cuando sobra. La abundancia hídrica puede ser una bendición, pero sin previsión, infraestructura y responsabilidad ciudadana puede convertirse en una amenaza. El desafío consiste en llegar al verano preparados, porque frente a la naturaleza, anticiparse siempre será mejor que lamentar.