Por Lic. Alejandra Villagra Berrocá - Escritora
Una visita entre la fe, la historia y las raíces de un pueblo
La visita del papa León XIV a la Argentina, programada del 8 al 11 de noviembre de 2026, tendrá detalles que serán conmovedoramente simbólicos para todos nosotros. Como es sabido el Sumo Pontífice hizo un pedido muy especial para la misa que oficiará en la provincia de Córdoba, solicitando el histórico "Cristo Pobre", la emblemática reliquia que perteneció al Santo Cura Brochero. Pero ¿qué hace tan especial a esta imagen y por qué su presencia tiene un significado que va más allá de lo artístico? La respuesta se encuentra en la historia del propio Cura Brochero, quien comprendió que la fe debía hablar el lenguaje de su pueblo. Por eso, habría pedido que la imagen de Jesús crucificado tuviera rasgos serranos, tez morena y cabello oscuro, de modo que los habitantes de aquellas tierras pudieran reconocerse en su rostro. No se trataba simplemente de representar a Cristo, sino de acercarlo a la vida cotidiana de los pobladores. Desde la inauguración de la Casa de Ejercicios Espirituales, en 1877, en la entonces Villa del Tránsito, esta talla de madera acompañó numerosos retiros espirituales y encuentros de oración. A lo largo de los años, se convirtió en parte de una tradición de fe que permanece viva en la memoria de la comunidad serrana. José Gabriel del Rosario Brochero (1840-1914), conocido popularmente como el Cura Gaucho, dedicó su existencia a acompañar a las poblaciones más alejadas de Córdoba. Su tarea no se limitó a la predicación: promovió la construcción de caminos, escuelas, iglesias y acueductos, convencido de que el bienestar espiritual debía caminar junto al progreso de las comunidades.
En este contexto, la presencia del Cristo Pobre en la celebración encabezada por León XIV adquiere un valor especial. La imagen que Brochero quiso cercana a los habitantes de las sierras se convertirá en un signo de encuentro para miles de argentinos, recordando que la fe se construye desde la sencillez, la cercanía y el compromiso con los demás.
Entre los trabajos artesanales que merecen especial reconocimiento se encuentra el de Erick Rojas, un joven nahuan y tejedor perteneciente a la comunidad comechingona. Su creación es un poncho de gran belleza, cuya elaboración encierra un profundo contenido simbólico vinculado con la cosmovisión de los pueblos originarios. En la prenda se distinguen dos representaciones. La primera hace referencia a las sierras espejadas, una imagen que contempla tres dimensiones de existencia: el cielo, el mundo terrenal y el espacio subterráneo, donde las sierras se manifiestan simultáneamente. El segundo diseño remite a los ojos de agua, expresión utilizada para identificar los nacimientos de los ríos. Por su parte, el sector central del poncho, conocido como pampa, representa la llanura húmeda y procura abarcar simbólicamente la totalidad del territorio cordobés.
Otra pieza de especial significado es el chal confeccionado por las hermanas carmelitas del convento de Caucete. Las religiosas, herederas de una tradición textil profundamente arraigada en la cultura sanjuanina, realizaron esta prenda siguiendo las técnicas de un arte ancestral. El tejido llegó a manos del Pontífice antes de su viaje y fue elaborado en una delicada combinación de blancos y grises matizados. La propuesta nació a partir de una solicitud de monseñor Jorge Lozano, quien deseaba ofrecerle un presente que reflejara la identidad artesanal de San Juan.
Siguiendo con el trabajo artesanal, cabe destacar los sillones que usara el Papa en su visita.
Luis Astorga encargado de realizarlos, cuenta que debió confeccionar dos sillones de características idénticas, inspirados en el estilo Luis XV. Uno tendrá como destino la Catedral de Córdoba, donde se desarrollará un encuentro, mientras que el segundo será trasladado a F.A.D.E.A. (Fábrica Argentina de Aviones), lugar en el que el papa León XIV celebrará una multitudinaria misa el próximo 9 de noviembre.
Para llevar adelante el trabajo recibió algunas pautas específicas, aunque también le puso su toque de creatividad. Entre las condiciones que debía respetar estaban las dimensiones generales del mobiliario, la altura del asiento, el ancho, la profundidad y la inclinación del respaldo. Asimismo, le solicitaron que el diseño mantuviera una estética sencilla, sin recurrir a elementos demasiado ostentosos. A partir de esas indicaciones, Luis pudo incorporar sus conocimientos y experiencia, junto con algunas ideas propias. El propósito era alcanzar un equilibrio entre sobriedad, belleza y comodidad, sin perder de vista la calidad del trabajo artesanal.
De este modo Argentina se prepara para recibir al Papa León XIV, poniendo de manifiesto aquello que la distingue: su identidad construida con historias, creencias, tradiciones y expresiones culturales que atraviesan generaciones. Por lo mismo el recibir al Papa no será solamente abrirle las puertas del país, sino permitirle acercarse a nuestras raíces, a la creatividad de nuestra gente y a la riqueza que se expresa en los pequeños y grandes gestos que tenemos como pueblo.