Silva, una ambientalista que nació en la pobreza y llamada por muchos "la Obama de Brasil”, está empatada en las encuestas con la presidenta Dilma Rousseff en la primera ronda electoral del 5 de octubre, y le ganaría por 10 puntos porcentuales en la segunda ronda del 26 de octubre, según la última encuesta de Datafolha. Si se mantienen las actuales tendencias, sería el final de los 12 años en el poder del Partido de los Trabajadores, un período en que Brasil ha jugado un rol clave en el respaldo a Venezuela y otros gobiernos populistas radicales en la región.

Hay un consenso en Brasil de que, aunque Silva es una líder del Partido Socialista, apoyaría políticas económicas más amigables hacia el mercado que Rousseff, al igual que lo haría el candidato de centro derecha Aécio Neves, según las plataformas de ambos candidatos.

Brasil no tiene acuerdos de libre comercio con EEUU ni con Europa por las reglas del Mercosur, que impiden firmar acuerdos individuales con ningún país o bloque externo. "En política comercial internacional, existe una clara divergencia entre Dilma y los otros candidatos”, dice la consultora RC. "Mientras la presidenta propone mantener y mejorar los vínculos regionales, especialmente el Mercosur, los candidatos de la oposición procuran flexibilizar el Mercosur, y establecer vínculos más estrechos con EEUU, Europa y Asia”.

En la economía interna, Silva propone institucionalizar la autonomía del Banco Central para generar más confianza a los inversores. "Sería más favorable a los negocios”, dice Paulo Sotero, director del Instituto de Brasil en el Wilson International Center, en Washington. "Cada vez que Silva sube en las encuestas, sube el mercado de valores de Brasil”, recordó.

Puede que los empresarios la estén apoyando porque creen que cualquier candidato opositor sería mejor que el gobierno actual para la economía brasileña, totalmente estancada. Los escépticos sobre las aptitudes de Silva citan que, de ser elegida, tendría que hacer concesiones al ala izquierda de su propio Partido Socialista.

Aunque Silva propone políticas económicas de libre mercado, también pide aumentar los subsidios del programa Bolsa Familia: de 14 millones a 24 millones de familias, e incrementar el gasto en salud pública del 7% del PBI al 10% en los próximos cuatro años. Además, Silva tendría minoría en el Congreso, dado que proviene de un partido relativamente pequeño, añaden.

Mi opinión: Todavía es muy temprano para descartar que Rousseff logre ganar la reelección, porque según las reglas electorales la presidenta tendrá mucho más tiempo de televisión que sus rivales en la campaña, y la maquinaria electoral que llevará a las urnas a millones de familias que reciben los subsidios gubernamentales. Pero si gana Silva, es probable que veamos un cambio económico y político en Brasil con un gran impacto en Latinoamérica. Después de más de una década de políticas populistas que fueron posibles gracias a los altos precios internacionales de las materias primas, todo parece indicar que veríamos un cambio hacia políticas que busquen atraer inversiones e incrementar las exportaciones industriales a los países desarrollados.