Parecería que la línea de largada ya se trazó. Si bien nadie quiere admitirlo, el lanzamiento el próximo 27 de la "Corriente Nacional de la Militancia" kirchnerista propone un fuerte desafío al justicialismo: el de compartir espacio con incipientes agrupaciones K, creadas para aglutinar distintos pensamientos en un sólo espacio. ¿Qué obliga al justicialismo a coexistir junto a La Cámpora, la Corriente Kolina, el MTD, o el Frente Grande? O, al sentido inverso, ¿qué obliga a esas agrupaciones a asociarse al justicialismo? En las dos respuestas habrá un denominador común: poder. Ambos se soportan para manejarlo, ya que tienen fuertes diferencias ideológicas. Las corrientes no son partidos, y para llegar a mandar necesitan de una estructura política – legal, como la que alquiló el oficialismo durante años. Y, parándose del otro lado, también es cierto que el justicialismo le teme al 54% de votos que obtuvo CFK en la última elección; votos que no son en su totalidad del peronismo. Con el nacimiento de la nueva corriente, la historia puede cambiar. La misma Cristina Fernández estará en el acto de lanzamiento de la Corriente Nacional de la Militancia y eso no es detalle menor. Resulta evidente decir que, de ser necesario, esa nueva formación política podría estar en condiciones de pelearle de igual a igual al justicialismo. Al menos, ese parece que es el mensaje que Cristina quiere enviar. De ser de esa forma, los hombres del PJ deberán aprender a negociar con La Cámpora, la Corriente Kolina, el MTD, el Frente Grande o irse, que es una opción. Si eso ocurre, San Juan, como todos los distritos del justicialismo, deberá decidir de qué lado ponerse. Si del tradicional u "ortodoxo" como les gusta decir/menospreciar al kirchnerismo, o del otro lado, del que se sienta a la derecha de Cristina.

En sentido opuesto

Las diferencias entre cualquiera de esas agrupaciones y el peronismo son evidentes y de raíz ideológica. Hay ejemplos concretos: el matrimonio igualitario, (que en el caso de los Legisladores por San Juan fue apoyado sólo por 1 de los 9, con el blooper de Marina Riofrío a quien el viaje a China con Cristina le vino de perillas para no estar en la sesión cuándo ella había prometido en San Juan su voto negativo), la despenalización del consumo de marihuana, y otros proyectos K son prueba viva de la separación de pensamientos entre el kirchnerismo y el Justicialismo, incluso el local. El enfrentamiento entre dirigentes de La Cámpora con sectores de la JP en San Juan, donde, dicen, llegaron hasta las trompadas en la recordación del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia; el desplazamiento casi a la fuerza del dirigente peronista Oscar Bernard, a manos de Gustavo Rodríguez, de La Cámpora, de un cargo político, son síntomas de una convivencia a regañadientes. En San Juan la discusión no llega a niveles altos por la intervención del gobernador José Luis Gioja. El mandatario pertenece al peronismo, su formación política e ideológica proviene de esa raíz y no reniega de ello. Todo lo contrario. Gioja no dudó, dicen los que lo rodean, en quejarse de la transversalidad cuándo Néstor Kirchner propuso que Julio Cobos sea el vice de Cristina. Esta nueva corriente se parece mucho a aquélla maniobra K para buscar adherentes. La anterior terminó muy mal, habrá que ver cómo termina ésta.

Como hombre de diálogo, Gioja entiende que no son tiempos de pelearse con nadie, y no alienta separaciones. Niega las diferencias, agacha la cabeza y sigue creciendo en pos de obtener resultados. Y, a la luz del escenario, parece la posición más inteligente. Gioja no trasladó la transversalidad a este distrito; sólo invitó al bloquismo, pero lo hizo para anularlo, no para sumar, y lo hizo bien. Es de esperar entonces que esta nueva corriente no milite en San Juan o al menos no lo haga con la fuerza que la Nación espera. Gioja ya es presidente de un partido y no necesita ni puede presidir nada más. Para hacer trabajar en San Juan a esta nueva corriente, el Gobierno nacional deberá fijarse en otro, alguien que esté dispuesto a sacar la cabeza y jugársela a perder todo. No hay muchos, y en la Nación lo saben. En todos los distritos, de fortalecerse esta agrupación, será un ¿De qué lado estás? ¿Sos peronista "ortodoxo" o de la "corriente"?