Es cierto que Chávez fue el centro de atención en la ceremonia celebrada en Brasilia, en la que, junto a los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff, de Argentina Cristina Fernández de Kirchner y José Mujica, de Uruguay firmó la incorporación al bloque sudamericano.
Fue el primer viaje oficial de Chávez al extranjero, no relacionado con su tratamiento de cáncer en Cuba, hace más de un año, y una importante victoria propagandística en momentos en que está en campaña para las elecciones presidenciales del 7 de octubre. La imagen sonriente de Chávez no sólo lo ayudó a contrarrestar las críticas de que no está físicamente apto para seguir en la presidencia, sino también para mostrar que Venezuela no es un paria internacional cuyos únicos amigos son las dictaduras de Cuba, Siria, Irán y Bielorrusia.
Además, le permitió a Chávez tratar de venderle un nuevo sueño a los venezolanos, en momentos de inflación galopante, apagones de electricidad y un índice de criminalidad sin precedentes. "Con la integración de Venezuela, el Mercosur será la quinta potencia mundial”, proclamó Chávez en el acto. Pero una mirada desapasionada a estas grandiosas afirmaciones revela que el Mercosur corre el riesgo de seguir los pasos de otros malogrados grupos de libre comercio latinoamericanos, como la Alalc, en la década de 1960, y Aladi, de 1980.
Para empezar, el comercio entre el Mercosur disminuyó significativamente en los últimos años. Según la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), este comercio, que representaba el 25% del comercio del bloque con todo el mundo en 1998, cayó 15,2% el año pasado. Esto no se debe sólo al hecho de que los miembros del bloque aumentaron drásticamente su comercio con China, sino porque se ponen cada vez más trabas comerciales entre ellos.
A principios de este año, Argentina agregó casi 200 artículos -incluyendo laptops y motocicletas- a la lista de importaciones procedentes de todo el mundo que requieren licencias no-automáticas, lo que bloqueó también la entrada de docenas de importaciones del Mercosur. Brasil contraatacó frenando la importación automática de varios productos argentinos, incluyendo vinos y papas. Se calcula que el comercio entre Brasil y Argentina, los miembros más grandes del bloque, caerá 10% este año. En cuanto a la afirmación de Chávez de que con la entrada de Venezuela el Mercosur será "la quinta potencia mundial”, el hecho es que Brasil, por sí solo, ya es la quinta economía mundial.
Varios expertos se mostraron muy escépticos. Venezuela vive casi exclusivamente del petróleo, se ha quedado sin industrias competitivas debido a las desastrosas políticas económicas de Chávez, e importa el 70% de los alimentos que consume. O sea, tiene poco y nada que pueda exportar al Mercosur.
Mi opinión: El gran ganador con este ingreso no será Venezuela sino Brasil, y en menor grado Argentina, que podrán venderle a Venezuela alimentos y productos manufacturados con aranceles aduaneros preferenciales. Ya el martes, Rousseff y Chávez firmaron un acuerdo por la compra de seis aviones comerciales Embraer E-190 hechos en Brasil con opción a otros 14 jets, totalizando de más de u$s 900 millones. Podrían haber hecho esa transacción sin el show de la integración de Venezuela al Mercosur, pero Chávez quería esa coreografía para venderles a los votantes venezolanos la ilusión de que se están integrando a un floreciente bloque comercial que les traerá una gran prosperidad. Como muchas otras cosas en su país, fue bueno para Chávez, pero no para Venezuela.

