Los debates en elecciones van perdiendo adeptos entre expertos en campañas políticas, dirigentes y candidatos. El oficialismo sanjuanino se ha negado sistemáticamente a exponer a sus hombres y mujeres a esos "enfrentamientos mediáticos". Para sostener esa idea ofrecen, al menos, dos argumentos: el "juego sucio" al que se exponen potencialmente sus postulantes, y la necesidad de no "levantar" a los que vienen detrás en las encuestas. En esta elección algo de eso puede cambiar, se cree. Daniel Tomas y Eduardo Cáceres son los que están monopolizando los sondeos de opinión. Todavía el macrista está lejos del giojista, pero ambos están a demasiada distancia de la tercera en carrera que, según esas encuestas, es Nancy Avelín. ¿Será posible un debate entre los candidatos? En el oficialismo, luego de muchos años, no lo ven con malos ojos, aunque admiten que hay que estudiarlo un poco más. Y en el frente Compromiso Federal tampoco hay nada definido aún, aunque para casi todos es mejor seguir con la estrategia de la baja exposición. Tomando esos primeros conceptos, por ahora hay una situación inédita: no se encontrarán muchas elecciones en las que el que va primero en las encuestas no tendría problemas para debatir y el que va segundo no lo preferiría. Esta extraña situación puede tener varias lecturas: que quien va segundo está creciendo tanto y tan sostenidamente que prefiere no modificar su campaña y está conforme con ese segundo lugar. O que hay dudas sobre la solidez del candidato y eso, en un debate, sería exponer falencias. En el oficialismo están seguros de que Daniel Tomas tiene solidez y experiencia suficiente como para enfrentar a cualquiera de sus rivales, pero son temerosos de las "chicanas". En definitiva, creen que el riesgo puede tomarse. Se verá más adelante, pero luego de varios años parece que hay una puerta abierta al debate mediático.
La campaña
El viernes fue día de reuniones para los referentes de Compromiso Federal. Estuvieron reunidos en Chimbas, en Capital y por la noche cenaron en Rawson. Están visitando los departamentos armando grupos de coordinación para conducir la campaña. Han estado los cinco que fueron a interna: Eduardo Cáceres, Mauricio Ibarra, César Jofré, Fabián Martín y Enrique Conti; más Rodolfo Colombo -que fue en la lista de Conti- y Roberto Basualdo, el armador del Frente. Por ahora vienen trabajando livianamente en esos armados y en unir el grupo. No han aparecido mayores diferencias entre los excandidatos de la interna y los cuestionamientos pasan por dos frentes, admite una fuente: el primero es que le han insistido a Cáceres que, de ganar, el cargo es por cuatro años. Es decir, le piden no renunciar a la Cámara de Diputados de la Nación para ser candidato a otra cosa en la elección de 2015. Sucede que a Cáceres siempre lo sedujo la intendencia de la Capital -ya lo ha dicho- y sospechan que para ese año el abogado responderá a los mandatos del Pro y no a los de Compromiso Federal. Si Mauricio Macri lo ve bien para Capital lo hará bajar, y eso molesta en el resto de los compañeros del frente. Es probable que los interesados en dejarle claro al macrista la postura sean los mismos que muestran interés en el sillón que hoy ocupa Marcelo Lima. Dicen que fue Conti quien acercó el tema a la mesa. El otro cuestionamiento sigue siendo la falta de conducción, pero esto último Cáceres, dicen, lo está trabajando un poco mejor que hace algunas semanas. También hay buenas noticias: cuentan que los técnicos que manejan la campaña de Cáceres, que son de Capital Federal, mostraron algunos resultados importantes. Dicen que el votante sanjuanino está observando al grupo de dirigentes como un sector unido, que es el objetivo. Es que luego de la paliza que les propinó Mauricio Ibarra al plantear sus diferencias con Macri, la gente los empezó a observar como dirigentes sueltos unidos por la desesperación de ganarle a Gioja. Pasadas unas semanas de aquel episodio, la opinión pública ha cambiado su pensamiento, dicen en el Pro.
En el oficialismo Gioja ha grabado un spot que se verá en poco tiempo. Dicen que lo filmaron en actividades un poco más "cotidianas" que las caminatas junto a vecinos en una inauguración. Jugando al truco, charlando con la gente. En parte de esos spots televisivos no aparece Tomas, y en otros sí. Todos los que están alrededor de Gioja dicen que la campaña de aquí en más girará en torno al Gobernador. Más allá de las estrategias eleccionarias, varios en el PJ están cuchicheando sobre lo que se viene luego de la elección. Es tema de debate el futuro de Gioja, a dos años de terminar lo que sería -en principio- su último mandato. Todos han callado públicamente porque no quieren aparecer como los responsables de la mala elección de agosto al haberse concentrado en el futuro de Gioja y el de cada uno, y no en ganar la elección. Gioja sigue sin decir nada a nadie y eso alimenta los rumores. Lo que sí, según dicen, ya hay gente decidida a emprender campaña. Ninguna de las fuentes del PJ dice un solo nombre, mencionan a todos los que tienen chances. Están más preocupados por no quedarse afuera de la discusión y no aparecer de un lado o del otro hasta que el panorama aclare, que por dar detalles periodísticos. "No son más de tres", arriesgan como con miedo a la guillotina. "Es más, son dos", concluyen sigilosamente, y callan.
Un poco de historia
Corría el año 1960 en Estados Unidos. Gobernaba ese país el republicano Dwight Eisenhower y había elecciones presidenciales ese mismo año. El vicepresidente, Richard Nixon, fue el candidato "oficial" para esa contienda electoral. Por su parte los demócratas postularon al entonces senador de Massachusetts, John F. Kennedy, quien debió sortear las elecciones internas de su partido, mientras que Nixon casi no tuvo oposición para convertirse en el candidato de los republicanos. Esa elección todavía es materia de estudio entre especialistas ya que no sólo enfrentó a pesos pesado de la historia política norteamericana, sino que fue una de las de menor distancia de votos entre un candidato y otro, entre otras características. Además, inauguraron una tradición en Estados Unidos que aún perdura: los debates televisivos de los candidatos a Presidente. En 1960 hubo cuatro en total. Para el primero, Nixon estaba saliendo de una lesión en la rodilla que lo retuvo varios días en un hospital. A la hora de enfrentar las cámaras se veía flaco, algo barbudo y pálido, cuestión que le bajó varios puntos ante la audiencia norteamericana. Ese primer debate, dirían los expertos con el "diario del lunes en la mano", fue el que definió la elección: lo ganó Kennedy, con una mezcla de buen discurso, pero ayudado por la apariencia de su contrincante. Después hubo tres encuentros más, donde Nixon ya estaba mucho más recuperado. En dos ganó el republicano y el último fue un empate. Ninguno de ellos tuvo tanta audiencia como el primero: unas 80 millones de personas, se cree. Finalmente y con una escasa diferencia, John F. Kennedy fue elegido presidente de Estados Unidos. Desde entonces los norteamericanos enfrentan sus ideas en público, que es una forma de ayudar a los electores a definir el perfil de la persona que quieren elegir. En San Juan las cosas suelen ser un poco distintas, por desgracia.
