Nacido en Canadá de padre cubano y madre estadounidense, Cruz es uno de los críticos más acérrimos del presidente Barack Obama que busca legalizar a unos 5 millones de indocumentados y ha exigido en el Congreso que se corten los fondos para ese plan y apoya la idea de darle poderes más amplios a las policías para que pidan documentos de inmigración a cualquier persona que detengan en las calles.
No sorprende, entonces, que una encuesta de Latino Decisions encontró que -a pesar de su apellido- Cruz tiene poco apoyo latino entre varios aspirantes republicanos, como el exgobernador Jeb Bush, el senador Marco Rubio, al gobernador Chris Christie, el senador Rand Paul. Solo el 24% de los votantes latinos dijo que votaría por Cruz, mientras que el 73% dijo que no.
Los analistas coinciden en que Cruz, uno de los favoritos de la extrema derecha republicana conocida como el Tea Party, tiene pocas posibilidades de ganar las primarias, y mucho menos las elecciones generales de 2016. Sin embargo, el hecho de ser el primer republicano en anunciar su candidatura lo ha puesto en el centro de la atención pública, y podría obligar a otros aspirantes republicanos a moverse más hacia la derecha para no ser percibidos como "débiles” por los ultraconservadores.
Frank Sharry, director de la organización America’s Voice, me dijo que la candidatura de Cruz "empujará a los republicanos hacia la derecha en el tema migratorio, lo que hará que quien gane las primarias republicanas no pueda ganar las elecciones generales y no podrá cambiar su posición más tarde, en las elecciones generales.” Recordó que declaraciones de Mitt Romney sobre inmigración durante las primarias, cuando propuso la "autodeportación’ y dijo que la ley de Arizona debería ser un modelo para el país, fueron definitorias para los votantes latinos en las elecciones generales.
El último presidente republicano, George W. Bush, obtuvo alrededor del 44% del voto latino en las elecciones de 2004, y ganó. En cambio, el republicano Mitt Romney, un centrista que adoptó un discurso antiinmigrante durante las primarias para captar a la extrema derecha, sacó solo el 27% del voto latino contra un 71% de Obama, en las elecciones de 2012.
La gran pregunta ahora es si Bush, el último moderado en temas migratorios entre los actuales aspirantes republicanos, cometerá el error de Romney y adoptará posturas más duras contra los indocumentados durante las primarias. Si Bush hace eso, ya podemos anticipar el resultado electoral 2016: salvo una gran sorpresa del lado demócrata, Hillary Clinton se llevará la mayor parte del voto hispano, y será la próxima presidenta. No sería extraño que Hillary esté rezando para que a Cruz le vaya lo mejor posible.
