En este afán cotidiano de polemizar y abrir el debate para determinar que tal tipo de sociedad minería queremos, solemos incurrir desafortunadamente en soluciones mediáticas que solo alcanzan a definir un panorama muy poco veraz, incierto en particular, por que el planteo básico del análisis, del pensamiento científico, que es la duda, parte de poca o mala información según sean las capacidades o intereses de los analistas.

Situación que se agrava cuando no se es idóneo en el tema y por lo tanto no se tienen las bases para recopilar información para construir un buen diagnóstico, o peor aún, cuando los intereses mediáticos y cuando no económicos, hacen que el análisis pase de lo desvirtuado a lo perverso.

Que lo primero ocurra, es algo a lo que nos venimos acostumbrando en un medio en donde lo mediático se ha vuelto norma y el cambalache gobierna por espontaneidad, aunque parezca una ironía premonitoria de las estrofas tangueras.

Que lo segundo ocurra, es algo que vira de claro a oscuro, y donde se intenta poner blanco sobre negro partiendo de dogmas anacrónicos y parecidos a los ya no vigentes dogmas políticos que dividía a la gente al punto de casi llevarlos a la guerra nuclear.

Paradójicamente, tales dogmas cayeron por su propio peso, por que la hipótesis era falsa, ya que eso no era ni es lo que quieren los pueblos.

Que lo mediático ocurra en el ámbito de algunos medios, es algo que es posible. Que lo perverso ocurra, también es algo a lo que hay que estar preparado, cuando los seres que buscan algún resultado lo hacen considerando que lo que importa son los fines y no los medios.

Sin embargo, recorriendo el camino de lo mediático, y el sendero paralelo de lo perverso, resulta incomprensible analizar situaciones de toma decisiones a futuro, cuando la mezcla de tales conceptos nace en un ambiente de estudios como es el ámbito universitario.

Es difícil de entender que una universidad escuche personajes incapaces, y tire temas al ruedo con un concepto de debate mediático y perverso, con un bajo grado de análisis argumentos del tipo "cientificólogo" , tirando por la borda de un Titanic malherido, el pensamiento y el rigor científico que se debe, por moral, por historia, por respeto a los profesionales que ha formado.

Nuestra universidad, tan necesaria para todos, en manos inapropiadas, no están muy lejos de llevar a la Institución por el mismo sendero de la perversidad disfrazada de rigor científico. Por el contrario, el rigor científico, le crea el compromiso de desarrollar las bases para la política de crecimiento de su pueblo, considerando los recursos y medios que tiene y que no tiene, y no ponerse a filosofar en consideraciones mediáticas para la cual no ha sido creada y en la cual corre el riesgo de estar mas cerca de un reality show o del baile del caño que de combatir el hambre y la pobreza estructural de la gente que tanto ha invertido en ellos con impuestos y esperanzas frustradas por el aporte vacío de las horas consumidas para nada.