El mundo ha terminado venerando a un hombre ejemplar que dio muestras de los mayores sacrificios que puede hacerse en aras del sueño de abrir definitivamente la libertad en millones de personas. Nelson Mandela, abogado y activista contra el apartheid (sistema de segregación racial en Sudáfrica y Namibia vigente hasta 1992), que lograra ser el primer presidente de raza negra de Sudáfrica (1994-1999), consiguió desarmar la estructura social y política heredada con una lucha ética que despertó pasión en el resto del mundo.

Desde muy joven, y luego durante 27 años desde la cárcel, combatió contra el racismo institucionalizado, la pobreza y la desigualdad social, sin venganzas ni odios, sino desde la reconciliación nacional. Socialista y nacionalista africano, Mandela, fue arrestado en 1962 y condenado a cadena perpetua acusado de conspiración para derrocar al gobierno.

Excarcelado en 1990 en el marco de una gran convulsión social en África y tras una constante presión internacional, logró conciliar con el entonces presidente Frederick de Klerk para abolir el apartheid y convocar a elecciones generales en las que ganó, llamando a la unidad nacional y convocando a todos, blancos y negros, a crear la Comisión para la Verdad y la Reconciliación.

En este hombre y su ejemplo, se fijaron un grupo de jóvenes sanjuaninos para crear nada menos que un grupo de rock y llevar, desde canciones propias, el mensaje de Mandela a todos los jóvenes de la provincia y a quienes quieran escuchar fuera de sus fronteras. "La Mandela” se llama la banda y levanta el símbolo de Mandela desde la música. "Avanza Mandela, tu ritmo afro crece/ Tu lucha inmensa dibujando un presente/ Avanza Mandela tu ritmo afro crece/ Abriendo mentes tu enseñanza florece/ Avanza, tu ideal de forjar naciones plenas que luchan por la unidad (…) Tu nombre es un legado en la tierra de los que sueñan sones de libertad (…) Hay tanto silencio organizado en la TV/ Tanta injusticia, tantos ojos que no ven/ Miles de niños implorando pa’ comer (…) / Y otros peleando por sus acciones, su poder/ Pero nos mienten con que hay crisis mundial/Si se reparten las riquezas entre un par/ Tendremos que empezar a disparar…/ Pero no con fuego, no con ansias de matar/ Con valor, educación, y con verdad… (…) Mujer no te desesperes…/ Miles de sueños y esperanzas aún quedan hoy / (…) Dejando los prejuicios atrás/ Buscando la raíz de la verdad/ En la voz de un pueblo que no accede a callar/ Y que se mueve contra la opresión, la violencia/ Mueve, mueve, creando conciencia/ A contramano de lo que la televisión nos cuenta hoy (…) Libres somos, tendiendo puentes sobre piedras/ Libre somos, desconociendo las fronteras/ Censura no alcanza el vuelo de los que luchan/ Censura existe porque no resisten la verdad… (…)”

Como se observa "La Mandela” procura dejar un mensaje de paz y de futuro vivible en cada canción, y la música se convierte así en una "excusa” para lograrlo. Desde que surgió a fines de 2013, integran "La Mandela” Jonatan Álvarez, en batería, Sebastián Montaño, en bajo, Guillermo Gioja y Luis Gómez en teclados, Fernando Sepúlveda en saxo, Elmer Meza, trompeta, Jorge Arnáez, guitarra, Martín Castro, percusión, y Sebastián Arnáez como letrista y voz.

Cada concierto despierta aplausos del comienzo al final porque más allá del contenido del repertorio, la calidad del producto rebasa cualquier pronóstico y demuestra que no hay espacio para la improvisación. Músicos de verdad con letras que propugnan una revolución en paz. Quizá como en los mejores tiempos de los primeros grupos internacionales que buscaban, desde el escenario, parar las guerras y sembrar la idea de igualdad con justicia.

Ahí estaban U2, The Clash, Pink Floyd, Bob Dylan, Springsteen, y por supuesto Sui Generis, Charly García y Nito Mestre, entre otros argentinos, a la luz, por qué no, del inolvidable "Imagine”, canción-himno de John Lennon, aquel célebre romántico que creía que todos somos un país, un mundo y una misma persona. Auténtico catálogo internacional de melodías amables y fuertes al mismo tiempo, impregnadas de anhelos utópicos para la humanidad.

Pero con Nelson Mandela, se pudo pasar de la utopía a la materialidad. Y eso sueñan los chicos de "La Mandela”, porque todavía quedan sanjuaninos locos.