Parece que los planetas entre dirigentes políticos de distinta extracción partidaria se van alineando. Aquella difícil convivencia política de la que hablábamos tras los resultados del 22 de noviembre, parece haberse acomodado más rápido de lo pronosticado. De manera inesperada, los posibles enemigos de Sergio Uñac se van corriendo antes de empezar a jugar y eso descomprime enormemente la relación entre el oficialismo y la oposición, en una provincia ya acostumbrada a ‘las buenas migas’ entre un sector y el otro. A saber: Eduardo Cáceres no tiene el ojo puesto en la Gobernación de San Juan y parece que Roberto Basualdo tampoco. ¿Quién más podría pelear el máximo cargo provincial? ‘Marcelo Orrego’, respondió alguien rápidamente en una mesa de café esta semana. ‘No’, dijo otro. ‘No descarten una fórmula conjunta (PJ-Basualdismo) donde el intendente de Santa Lucía termine como vicegobernador’, cerró. En resumen, al menos por estos días el actual Gobernador no tiene más enemigos enfrente suyo que su propia gestión. Obvio, todo por ahora, ya que para 2019 aún queda una eternidad.

‘Eduardo, te felicito por lo logrado hasta ahora… ese abrazo que te diste con Emilio Monzó al jurar fue testimonial… se ve que tenés excelente relación con lo más íntimo del PRO. Contá conmigo…’. Palabras más, palabras menos, eso es parte de un mensaje telefónico que le envió una legisladora nacional sanjuanina del FPV al jefe del PRO de San Juan el mismo día de la jura. El legislador agradeció, por supuesto, y lo exhibió luego ante colaboradores como muestra de la excelente relación que tiene con el peronismo. ¿Qué le impide a Cáceres pelearse con Uñac? Nada. Si bien hay un pedido de la conducción de su partido de mantener la paz con los líderes provinciales, la convivencia bien podría pasar bastante más lejos del lugar que hoy ocupa. Cáceres podría tener la estructura que quisiera, si se lo propusiera, la cantidad de recursos están. Macri maneja el Banco Provincia, el Central, el Nación y los distritos de mayor cantidad de población, como Capital Federal y Provincia de Buenos Aires. El poder en este país es infinitamente amarillo. Pero hay algo que le impide a Cáceres avanzar y es su propia decisión. No quiere Gobernar la provincia. Al menos por ahora, no está en sus planes. Prefiere ganar lugar internamente en el espacio de Mauricio Macri y manejar cada vez más desde el Congreso de la Nación, donde es mano derecha, según él dice, de Monzó, herramienta clave de Macri en el Parlamento. La idea no es mala, hay que admitirlo. Uñac sí quiere gobernar San Juan, ahora y muy probablemente también en 2019. En resumen, no hay pelea. No hay diferencia. No serán dos perros cazando la misma presa. Bingo para Uñac.

El caso de Roberto Basualdo es muy parecido: el legislador ya ha hecho llegar al Gobernador, según fuentes de su entorno, que su intención es ser Senador Nacional en 2017. Después quiere terminar esa gestión y buscar el retiro, algo de lo que Basualdo ya viene hablando con íntimos hace rato. Otro bingo para Uñac, ya que si el legislador se lo propusiera, con los recursos que tiene y la excelente relación que podría tejer con Macri, podría calar hondo y dañar con seriedad. Pero no quiere. No es su plan. No está en sus genes, al menos hoy. Y es otro factor que abona la convivencia política sanjuanina.

El caso de Marcelo Orrego es extraño, pero tan contundente como los anteriores. Tras la mesa de café donde revelaron el dato, otras fuentes tanto del oficialismo como del basualdismo, coincidieron. El actual intendente de Santa Lucía pudo con todo el aparato del Gobierno provincial y con el Ministro de Gioja que mejor medía en las elecciones de este año. Lleva adelante una de las gestiones de mayor prolijidad que ese departamento recuerde y es muy joven, justo el tono que, parece, busca y vota la sociedad por estos días. Pero las fuentes coincidieron hace poco en mencionar que hubo ya un acercamiento para colocarlo como vicegobernador de alguna fórmula del oficialismo en 2019. Dato extraño si los hay, pero real como pocos. ¿Qué le impide a Orrego avanzar hacia la Gobernación? Es difícil responder esa pregunta, porque no se ve en el horizonte nada que se lo impida, salvo su propia decisión. Le sería una pelea muy difícil, pero nadie podría decir que sería imposible. Eso le suma misterio al dato que ya da vueltas en la calle.

¿Hay alguno más con chances? Hoy, no. Pero nadie descarta que puedan aparecer. Hay que ver las nuevas gestiones municipales y mirar con detenimiento el peronismo, porque puede ser que se escape de entre en ese conjunto de dirigentes algún díscolo que quiera cazar el sillón de Sarmiento.  Es extraño, pero cuando todo hacía prever que la convivencia entre oficialismo y oposición iba a ser un caos, los planetas solos buscaron su posición y se estacionaron. Es prematuro decir que así estarán hasta 2019, porque puede pasar cualquier cosa aún.