El uso razonable de la energía eléctrica es una premisa que nos toca a todos, y más todavía a los organismos públicos donde el ahorro siempre ha sido escaso tanto por el excesivo consumo de los artefactos debido a las horas encendidas como también a la ausencia de medidas de control. Ahora se avecinan cambios sustanciales frente al aumento de las tarifas eléctricas carentes de subsidiaridad y por ello la decisión de modernizar los sistemas de alumbrado y semaforización, entre otros.
Entre los que han tomado la delantera están los municipios del Gran San Juan, según un informe publicado por este diario, a fin de atenuar el impacto tarifario y de paso invertir en tecnología para mejorar las prestaciones a la comunidad. La instalación de luminarias con tecnología LED y lámparas de bajo consumo, en reemplazo de los viejos sistemas, así como reemplazar luces de mercurio por las de sodio va a contribuir al ahorro esperado, pero también debe existir una vigilancia permanente para impedir que el alumbrado público se encienda cuando no se necesita.
De la misma manera se han dictado normas para el uso prudente de la climatización, como en la intendencia capitalina donde no se debe bajar de los 24 grados, o en Rivadavia donde se recorren las dependencias para evitar que los acondicionadores permanezcan funcionando cuando no hay personal.
Hay otras consecuencias beneficiosas para el presupuesto en mantenimiento de la semaforización, ya que las lámparas LED tiene larga vida, además de gran ahora energético, lo que evita la constante reposición de luces y con ello menos movimiento de equipos y personal.
