
- "Los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos de los barcos". Octavio Paz
- "Los mexicanos vienen de los indios, los brasileños vienen de la selva, los argentinos venimos de los barcos". Litto Nebbia
A Alberto, nuestro Presidente, apenas si lo estamos conociendo porque cada día nos sorprende con algo nuevo, a veces, insólito. Octavio Irineo Paz Lozano fue un Premio Nobel de literatura y diplomático mexicano. Poesía compleja, prosa exquisita. Litto Nebbia, con su grupo Los Gatos, hizo famosa la canción La Balsa, original del bohemio apodado Tanguito, fundador del rock nacional. Litto también es autor, sus canciones son simples, fáciles de interpretar y en el momento maduro de su carrera tuvo alguna intención filosófica y moral. Litto, en definitiva un intuitivo como tantos músicos populares, fue en esta semana el protagonista imprevisto de un escándalo diplomático. Alberto mencionó uno de sus versos como si fueran de Paz: "los mexicanos vienen de los indios, los brasileños de la selva, los argentinos venimos de los barcos" en reunión con Pedro Sánchez el jefe de Gobierno de España. Intentó una alusión a nuestra mayoritaria ascendencia europea y por la cual es común que reconozcamos a España como nuestra madre patria. Octavio Paz fue el autor de la hermosa metáfora: "los argentinos descienden de los barcos" como una crítica sutil a la conocida arrogancia, común entre los porteños de sentirse "los carapálidas de América latina" como se quejaba el expresidente Raúl Alfonsín, "la esperanza blanca del continente" como algunos calificaron a Bonavena cuando enfrentó a Cassius Clay y contradiciendo el deseo de Armando Tejada Gómez en Canción con todos: "subo desde el sur hacia la entraña América y total" o del mismo "Che" cuando conoció el verdadero color de la piel de los hermanos del continente en su viaje en moto. Eso de que "venimos de los barcos" fue tomado por Nebbia para una inocente canción allá por los 80 junto a los Músicos del Centro. Como él mismo dice en el comienzo "quería escribir una zamba que no fuera zamba" inicio que anticipa la modestia de una poesía en la que la única razón por la que citó a mexicanos (vienen de los indios) y los brasileños (vienen de la selva) es la coincidencia de tres palabras graves de cuatro sílabas con acento tácito en la tercera: me xi ca nos; bra si le ños "ar gen ti nos". Pudo, haber escrito también pa ra gua yos o u ru gua yos pero no tiene sentido imaginar por qué no lo hizo. La frase original de Octavio Paz fue: "los mexicanos descienden de los aztecas, los peruanos de los incas y los argentinos de los barcos", allí vemos que tanto "pe rua nos" como "az te cas" tienen tres sílabas en lugar de las dos necesarias para completar una métrica correcta, por eso "in dios" y "sel va". En definitiva, un recurso literario sin pretensión de ser verdad histórica. Es Nebbia quien neutraliza el sentido crítico original de Octavio Paz, una queja por nuestra conocida soberbia y no por la bondad de la inmigración, como ha interpretado Alberto. A nuestro Presidente, porteño de Puerto Madero, ya le conocimos alguna afirmación errónea como cuando atribuyó a Sarmiento el guardapolvos que fue ideado para el uso de los escolares en 1919, décadas después de la muerte del prócer. Un par de días después la actual inocente insolencia tuvo el fruto de memes mostrando al Presidente de Brasil Jair Bolsonaro fotografiado con aborígenes del Amazonas y quejas de todo tipo de intelectuales y políticos del continente. Para ese entonces ya Fernández había felicitado por adelantado a Pedro Castillo como Presidente electo del Perú cuando todavía no está el escrutinio definitivo y las dos candidaturas que fueron a la segunda vuelta cuentan entre sí la diferencia de medio punto. Una cosa es que un cantante popular tire una frase y otra muy distinta que un Presidente la repita de manera ofensiva y con el sentido cambiado en un acto protocolar frente un par. Debió pedir disculpas como lo debería hacer ante la oficina diplomática de Perú que presentó una queja formal ante nuestro embajador. Lo de la inmigración es verdad, quien podría negarlo, a principios del siglo pasado la Argentina estaba entre los seis países más ricos del mundo, uno de nuestros presidentes había afirmado: "gobernar es poblar", se llevó adelante una política agresiva de inmigración y la ciudad de Buenos Aires competía con New York como destino de europeos deseosos de progresar sin techo, como lo ofrecía una tierra en la que todo estaba por hacerse. Pero ese no fue el sentido de la frase de Paz sino desnudar con la sencillez que describe a los genios, el desdén conque aquella Buenos Aires prometedora miraba a nuestros hermanos latinoamericanos. En el tenis existe el "error no forzado", porque hay algunos que no son tales sino causados por un tercero. Es lógico que en gestión se cometan errores dada la complejidad y diversidad de lo que se administra. Con eso, de lo que está dando ejemplo Fernández con la administración de la pandemia sería suficiente. No es necesario meter la pata todos los días cuando el error no es causado por un estímulo de la realidad. Paz quería decir una cosa, Nebbia otra y Alberto no sabía lo que quería decir.
