—ULTIMA NOTA—
Entre las distintas medidas implementadas en julio de 1815, contra una posible invasión realista desde Chile, sobre la que hicimos referencia en la nota anterior, el General José de San Martín, junto al Coronel Juan Manuel Cabot se trasladan a San Juan en los primeros días del mes. El último, tenía la misión de organizar las milicias sanjuaninas, reclutar nuevos elementos y adiestrar a la oficialidad. Coordinar además, con Juan de la Cruz Bargas, administrador de las Rentas de Correos de Mendoza, y el Presbítero José de Oro, el establecimiento de Postas que unieran a la ciudad con las rutas proyectadas según un plan de operaciones. Estas milicias de San Juan no solo se concentrarían en la ciudad, sino que estarían distribuidas en Jáchal, Iglesia, Valle Fértil, los departamentos del sur hasta Los Berros. A lo que deben sumárseles partidas volantes y los apostaderos en los contrafuertes de la cordillera o lugares claves.
En la ciudad capital, el gobierno determinó levantar trincheras en la plaza principal y en algunos puntos estratégicos de la ciudad. Para tal finalidad, San Martín envió desde Mendoza al Capitán Francisco Díaz para dirigir su construcción.
Se solicitó al gobernador intendente de Cuyo, la suspensión del envío de jóvenes reclutas a Buenos Aires, comprometiéndose la provincia si se aceptaba tal pedido, a levantar a su costa un batallón de 500 hombres de Infantería de Línea, uniformados y pagados a sus expensas, junto con una armería y un hospital militar.
El 12 de julio, el Teniente Gobernador dictó un Bando donde se ordenaba reclutar a los varones entre los 15 y 45 años. El objetivo era formar un batallón de Infantería Cívica y una Compañía de Artillería (en la ciudad), y una Compañía de Caballería (en la campaña). Todavía en suelo sanjuanino, y recorriendo la cordillera, San Martín ordenó el reclutamiento del 25% de los mulatos y negros libres, y el mismo porcentaje en los pardos y morenos esclavos.
Como al llegar a Mendoza dispone San Martín el envío de dos compañías del Batallón Nº 11, el Tte. Gobernador De la Roza, el 14 de julio, dirige una nota al Fray Bonifacio Vera, Prior del Convento de los Agustinos, para que el Convento sea destinado a cuartel de las tropas mencionadas.
Las medidas tomadas con la mayor eficacia, permitieron en tiempo breve fortificar la ciudad y levantar milicias en cantidad importante. Estas medidas defensivas, resultaron disuasorias para el enemigo tramontano, pues la esperada invasión no se produjo y transcurrió el año con total tranquilidad.
El Gral. San Martín pudo así conjurar una gran amenaza, que pudo poner en peligro el proceso de la independencia del Río de la Plata.
