Las campañas contra el tabaquismo implementadas en nuestro país en el curso de esta década, con normas dictadas para preservar la salud de los no fumadores y de intensa persuasión a los adictos para dejar el hábito, están dando resultados altamente positivos al punto de alcanzar índices de disminución trascendentes a nivel mundial.
Las políticas destinadas a crear conciencia sobre los riesgos para la salud del fumador y de su entorno familiar o laboral, comenzaron en nuestro país con normas municipales para adecuar lugares con afluencia de público sin humo, luego siguieron las leyes provinciales, como la existente en San Juan y finalmente, en junio de 2011, se sancionó la ley nacional 26.687 de ”Regulación de la publicidad, producción y consumo de los productos elaborados con tabaco”, que fue reglamentada en mayo último. Todo ello en concordancia con el Programa nacional de Control del Tabaco, establecido en 2007, con la prohibición de la venta de cigarrillos y tabaco a menores de edad, origen de estas sucesivas campañas esclarecedoras sobre los daños irreversibles ocasionados por la adicción.
Los resultados de estas acciones se han visto reflejados en un estudio global sobre el tabaquismo, elaborado por la Universidad de Washington y dado a conocer el viernes último. Según este trabajo, la Argentina tiene una de las tasas de reducción del tabaquismo más aceleradas de la región y una de las más bajas del mundo, de manera que entre 2006 y 2012 la prevalencia del hábito cayó a una tasa promedio de 2,8% anual.
Gracias a la toma de conciencia, nuestro país está en séptimo lugar entre las naciones con mayor disminución anual del número de fumadores diarios. La preceda Islandia (-5.6%), Ruanda (-5.2%), Dinamarca (-4.7%), Noruega (-4.1%), Madagascar (-3%) y Haití (-2.9%). En la anterior medición, realizada entre 1980 y 2006, el número de fumadores argentinos se había reducido en 1% anual, de acuerdo al seguimiento de la universidad norteamericana.
El último logro del país se da en momentos en que en el resto del mundo en general, la reducción del tabaquismo se ha relajado frente a las iniciativas para dejar de fumar e impulsadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el apoyo de legislaciones locales. Tal desaceleración incluye también a Latinoamérica, donde se redujo en gran medida el número de fumadores adultos gracias a las campañas de disuasión, pero sin repercutir en igual medida en la juventud, donde se deberá trabajar con mayor ímpetu.
