Una histórica decisión se acaba de lanzar en el Congreso Argentino de Nutrición, que agrupa a más de 1.000 organizaciones de la sociedad civil de todo el país. Mediante este acuerdo, bajo el lema "Nutrición 10. Hambre 0", investigadores, productores, bancos de alimentos y varias agrupaciones relacionadas con el tema, buscan superar las graves falencias nutricionales que padecen muchos niños argentinos.
Es que según datos de un relevamiento del sector, el 8 % de los menores de 6 años y el 10% de los que están en edad escolar sufren desnutrición crónica; el 30% de los menores de dos años presenta anemia y algo más de tres millones de chicos tienen sobrepeso u obesidad. Estas alteraciones inciden de modo dramático en el desarrollo físico y cognitivo, aunque no afectan tan sólo a los niños de familias pobres, sino que abarcan todo el espectro social.
Cuando el parámetro de la nutrición es el peso, los chicos engordan con baja talla; terminan su crecimiento con unos tres centímetros menos de altura que si hubieran estado bien nutridos y en el plazo inmediato, se enferman más. Por el contrario, la proyección en el largo plazo, el retraso de talla implica pérdida de capacidad cognitiva, que se traduce en fracaso escolar, en tanto por cada punto de altura que se pierde, también se pierde un año de escolaridad y aumenta un 20% el riesgo de repitencia, de acuerdo a las comprobaciones efectuadas.
Por otra parte, un estudio realizado en Guatemala hace treinta años, demostró la trascendencia que puede tener una buena nutrición. A los chicos de dos ciudades se les suplementó adecuadamente la alimentación y a los de otras dos no. Tres décadas más tarde, las personas mejor nutridas tuvieron un excelente rendimiento, y las mujeres tuvieron mayor talla. Pero contra lo que podría suponerse, mejorar la nutrición es algo más que entregar alimentos. Es también promover la salud y el cuidado de la mujer en edad fértil, lograr que no fume ni tome alcohol, o que trabaje excesivamente durante el embarazo; que evite las infecciones y que tenga una buena progresión de peso. Además, es indispensable instalar la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses del bebé, algo que hoy no se cumple en dos de cada tres chicos argentinos.
Resulta positivo que todas las organizaciones que participan en este plan hayan depuesto cualquier tipo de diferencias y protagonismos en pos de la construcción de una red que cubra todo el país, planteándose erradicar el hambre y la desnutrición en cinco años.
