La reubicación de alumnos repitentes en otras escuelas, constituye un problema difícil de solucionar para las autoridades escolares sanjuaninas.

Aunque ya es tarde habría que preguntarse primero por qué estos alumnos han repetido: Falta de atención de sus padres en el seguimiento escolar, ausencia de los maestros, demasiadas exigencias en escaso tiempo de clases y otras razones económicas, sociales, psicológicas y culturales que van desde la violencia, la pobreza, las mediciones incorrectas de los tests vocacionales, asistencialismo o aumento de matrícula.

Un adolescente que pierde un mes de clases no accede a muchas cosas dentro del mundo del aula. Pierde el hilo conductual de las materias, no se siente luego suficientemente integrado con los otros alumnos y tiene una idea de exclusión que lo limita en sus capacidades.

¿La comisión que trabaja desde el Ministerio de Educación, será rápida y ágil para dar real ubicación a los estudiantes? Quedan dudas en los padres y en los jóvenes y es una advertencia más para ambos a fin de que no se reiteren estas situaciones que comprometen el futuro de una juventud que debe perfilarse hacia los mejores logros. También es deber de los profesores pensar porqué repite ese educando, porque el binomio educativo no es una abstracción, debe ser un permanente diálogo y no un monólogo entre el docente que ejerce la autoridad y un joven que no se ve motivado a estudiar.

Si bien el número global de cien no es grande siempre incide en la calidad del sistema, donde se produce el desgranamiento, la deserción y luego la difícil recuperación de los jóvenes de los malos hábitos.