La ciencia mundial lleva más de una década atacando, con resultados exitosos, al flagelo del sida según lo documentan las estadísticas sobre el control de la enfermedad dentro del avance incesante en procura de lograr una cura definitiva o la prevención de la inmunodeficiencia ocasionada por esta temible virosis transmisible.
En esta búsqueda de soluciones también experimentan científicos argentinos, que han logrado desarrollar un aporte trascendente, que ha sido expuesto en un congreso de la especialidad realizado en Bélgica por el infectólogo argentino Pedro Cahn, director de la Fundación Huésped, quien estuvo al frente de la investigación. Se trata del desarrollo de un tratamiento alternativo para las personas portadoras del virus VIH, que consta sólo de dos drogas en lugar de las tres utilizadas actualmente, lo que abarata los costos y reduce la toxicidad en sus efectos secundarios.
De acuerdo a lo expresado por el especialista, jefe de Infectología del Hospital Fernández, el 88,3% de los pacientes tratados con la nueva estrategia argentina logró llevar su carga viral a niveles indetectables, contra el 83,7% de la terapia tradicional, en tanto la recuperación de las células CD4 del sistema inmunológico fue similar entre las dos ramas. La alternativa de tratamiento presenta numerosas ventajas, como la reducción de los costos, lo que implica un ahorro importante en la salud pública teniendo en cuenta los valores de las drogas, pero fundamentalmente es que se logra reducir la toxicidad del tratamiento que se venía realizando. Ahora son son menos drogas y más seguras, redundando en menores efectos secundarios para el paciente.
La investigación argentina, denominada "Gardel”, un acrónimo donde cada letra es de una palabra que explica la estrategia del estudio -y para que se reconozca el origen-, se llevó adelante en el plano internacional con 535 pacientes de 27 centros de Argentina, España, Estados Unidos, Chile, México y Perú, hasta alcanzar los resultados expuestos en el 14to Congreso Europeo de Sida, recientemente realizado en Bélgica.
El aporte criollo es parte del largo camino que falta recorrer para dotar al sistema inmunológico del rechazo de una enfermedad que sigue haciendo estragos en el mundo. Es otro hito a nivel de tratamiento recomendado como alternativa segura, más tolerable y económica, que enorgullece a la ciencia médica de nuestro país y a entidades como la Fundación Huésped que desde 1989 trabaja en la lucha contra una enfermedad biológica que constituye un drama social.
