En teoría, tienen razón en pedir que el Consejo de Seguridad sea ampliado. Señalan acertadamente que desde la creación de la ONU en 1945, los países miembros crecieron de 51 a 183, y varios son ahora mucho más importantes. El Consejo de Seguridad, el órgano más poderoso de la ONU, lo constituyen cinco miembros permanentes con poder de veto -China, Rusia, EEUU, Francia y el Reino Unido- y 10 miembros elegidos por dos años sin poder de veto. Es hora de que las grandes economías emergentes como Brasil, India y Sudáfrica tengan bancas permanentes, dicen.
En la sesión anual de la Asamblea General de la ONU, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, argumentó que el año próximo, cuando la ONU cumple 70 años, será la perfecta ocasión para reformar el Consejo. "Un Consejo de Seguridad más representativo y legítimo será un Consejo más eficiente”, afirmó. Pero hay varias razones por las que muy pocos en círculos diplomáticos creen que podría materializarse esa reforma.
Las luchas internas entre los países candidatos a bancas permanentes del Consejo seguirán bloqueando la reforma. México no está dispuesto a permitir que Brasil sea el único representante permanente de Latinoamérica, y viceversa. Lo mismo ocurre entre India y Pakistán. Y ni el Reino Unido ni Francia tienen mucho apuro en darle la bienvenida a Alemania al Consejo.
El discurso de Rousseff en la Asamblea General del miércoles fue un discurso de campaña dirigido a los brasileños para exaltar los presuntos logros de su gobierno con vistas a las elecciones del 5 de octubre, en los que se jugará su reelección, y el resto fue un pedido de mayor representación de Brasil y otros países en desarrollo en organismos internacionales, y pocas reflexiones sobre temas económicos y sociales.
Omitió la guerra global contra el Estado Islámico y otros grupos terroristas, o la invasión rusa a Crimea. En marzo, Brasil se abstuvo de votar una resolución de la ONU que condenaba la invasión rusa, que fue aprobada por 100 votos, con 11 en contra y 58 abstenciones.
El ex canciller mexicano Jorge Castañeda dice que si Brasil, India y Sudáfrica no respaldan los principios de la ONU en temas como la democracia o derechos humanos es que no están listos para jugar en la primera la ONU y suelen abstenerse en temas importantes como Libia, o Irán, o Siria, o Ucrania por sus posturas anticuadas del Movimiento no Alineado del Tercer Mundo.
Tras el apoyo de los gobiernos latinoamericanos a la candidatura de Venezuela a una banca no permanente en el Consejo a partir de 2015, círculos diplomáticos observan que el actual gobierno venezolano tiene una trayectoria espeluznante en materia de derechos humanos, respaldó abiertamente la invasión rusa de Crimea y apoya con entusiasmo al sanguinario dictador sirio Bashar al Assad.
