La última encuesta del Banco Central de Brasil, que reúne las opiniones de casi un centenar de los principales economistas del país, reveló una proyección según la cual la economía brasileña se contraerá en un 0,58% este año, su peor desempeño en los últimos 25 años. Al mismo tiempo, más políticos y analistas están especulando públicamente sobre un tema que hasta hace poco era tabú: la posibilidad de que la presidenta Dilma Rousseff sea encausada por el escándalo de Petrobras.
Según los fiscales, la gigantesca compañía petrolera brasileña habría pagado unos U$S 3.800 millones en sobornos a funcionarios del Gobierno y líderes empresariales cuando el expresidente Luiz Inácio "Lula" da Silva era presidente y Rousseff presidía el Consejo de Administración de Petrobras. Aunque un juicio político a Rousseff es poco probable, al menos por el momento, la palabra "impeachment" ya es parte de toda conversación política en Brasil. El fiscal general Rodrigo Janot ha pedido a la Corte Suprema que investigue a 54 personas supuestamente vinculadas al escándalo de Petrobras, muchos de ellos importantes políticos del gobernante Partido de los Trabajadores.
"Tenemos una combinación de tres crisis, por lo cual no es una exageración decir que ésta es la peor en mucho tiempo", me dijo Murillo de Aragao, presidente de la consultora política Arko Adviceo. "Tenemos una gran crisis fiscal, y una gran crisis política, en medio de una desaceleración económica". De Aragao cree que la investigación sobre Petrobras se extenderá hasta bien entrado 2016, si no más. No cree que Rousseff sea enjuiciada, ya que requeriría pruebas que tendrían que vincularla directamente con los sobornos, pero la investigación en curso debilitará a la Presidenta, dijo.
Debido al escándalo de Petrobras, Rousseff ya enfrenta una creciente rebelión de sus aliados en el Congreso, lo que está dificultando la aprobación de medidas fiscales y otros proyectos de leyes necesarios para revivir la economía. Otros analistas como Joao Augusto de Castro Neves, de la consultora Eurasia Group, escribió que la investigación de Petrobras elevará el riesgo de que el escándalo crezca e implique a miembros de la coalición gobernante, lo que podría socavar los esfuerzos del Gobierno para apuntalar las cuentas fiscales e impulsar la actividad económica.
Además, existe el riesgo de una ruptura entre Rousseff y Lula, su principal apoyo político. Si la investigación de Petrobras encuentra vínculos entre el ex
presidente y los sobornos (que tuvieron lugar durante su mandato) Rousseff se vería obligada a tomar distancia de él, y perdería su apoyo político.
Lo que está claro es que la caída de la economía de Brasil y la creciente debilidad política de Rousseff impactarán a toda América latina. Brasil es lejos la mayor economía de la región, y compra una buena parte de las exportaciones de sus vecinos. Y habrá un impacto político, porque Brasil tiene una voz preponderante en los asuntos regionales, como en la actual crisis en Venezuela.
