Crítica. La exministra de Seguridad de Mauricio Macri tomó un ejemplar de este diario y lo catalogó de opositor.

 

Desde tiempos antiguos que algunos políticos eligen a los medios y a los periodistas como blanco favorito de sus quejas cuando las preguntas los incomodan o exhiben sus defectos. Recuerdo que la periodista Danisa Páez levantó revuelo una vez cuando le preguntó a Alberto Fernández en una conferencia de prensa en San Juan si aún pensaba que en esta provincia "sembraban boludos", citando un tuit del Presidente cuando aún el porteño odiaba a todos los que ahora dice amar. Hace pocos días el expresidente Mauricio Macri golpeó y tiró al piso el micrófono de un periodista del canal C5N. Dijo después que fue un acto reflejo porque se le venían encima. No tiró el de otros canales, se focalizó en un canal crítico a su gestión. Recuerdo también al exgobernador Wbaldino Acosta manoteando el grabador de un colega o prohibiéndole a otro el ingreso a Casa de Gobierno. O cuando José Luis Gioja, estrenando su primera gobernación, tuvo que hacer frente a las acusaciones de coimas en el Senado y en un programa de radio golpeó con fuerza la mesa luego de que un periodista le preguntara si tenía miedo de ir preso. Ese mismo programa de radio casi había sido censurado meses antes por Acosta, quien se quedó sin invitación a un debate de candidatos a Gobernador luego de desafiar a los periodistas a que no se iban a animar a dejarlo sin lugar. Efectivamente se quedó afuera y, para colmo, el envío radial hizo gala de lo ocurrido: "los dos únicos candidatos con chances de llegar a la Gobernación", se escuchaba en el audio de promoción en Radio Colón para invitar escuchar el debate de Gioja y Roberto Basualdo; de paso, el último cara a cara que se hizo en San Juan de aspirantes a la Gobernación. Y deben haber muchos otros hechos que no recuerdo o no conozco que involucran a colegas sanjuaninos quienes recibieron alguna reprimenda o castigo por una o un par de preguntas. También es natural que en el ejercicio del periodismo alguien se enoje. Es entendible. No puedo pretender, por ejemplo, que Enzo Cornejo, Eduardo Cáceres, Sergio Miodowsky o Nancy Picón se acuerden bien de mí después del escándalo del "copia y pegue" legislativo o por haber tildado a los dos primeros de payasos en una nota de opinión. Lo entiendo. Sí puedo esperar juego limpio, respeto por los medios, por los periodistas, por la opinión de otros. A cada uno de los mencionados se le dio la oportunidad de decir lo que quisieran incluso antes de cada publicación. Cada nota tuvo su firma, más allá de la responsabilidad de los responsables editoriales de este medio. Cornejo supo el día anterior que íbamos a publicar que había copiado proyectos. Eligió no hablar. Picón y Miodowsky también prefirieron no emitir opinión. Incluso es una opción que también está reflejada en la nota. Lo de Patricia Bullrich es lo peor que ví en muchos años. Comparable solamente con el día en el que Jorge Capitanich, siendo Jefe de Ministros, arrugó un diario Clarín delante de los periodistas. Bullrich vino a San Juan a pedir que la gente no lea diarios y tildó a éste en particular de "opositor" mientras tomaba un ejemplar en la Peatonal. Puedo esperar ese nivel de populismo barato y violencia de Bullrich, pero lo que me llama la atención y me decepciona es la horda de dirigentes sanjuaninos que la rodeaban en ese momento y no hicieron nada para corregirla. Ni sacaron un comunicado, ni llamaron al diario, ni se manifestaron a favor de las palabras de la exministra, porque tienen derecho a pensar igual que ella, por supuesto. Sería más respetable esa opinión, incluso, que el silencio elegido. Sólo saben esconderse. Son los mismos que luego de cada derrota electoral le echan la culpa a los medios, cuando son ellos los que prefieren ampararse detrás de alguna figura política de moda que no promete demasiado. Aún recuerdo el abrazo de Marcelo Orrego a Sergio Massa, por ejemplo. Deberían aprender de la valentía de Marcelo Arancibia, quien se pone en la vereda de enfrente y pone la firma en lo que dice. Necesitamos saber si piensan igual que Bullrich.