Los nominados por sus respectivos países, son el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Luis Almagro; el juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y ex ministro de RREE de Perú, Diego García Sayán, y el ex vicepresidente y ex canciller de Guatemala, Eduardo Stein.

Varios líderes de importantes organizaciones de derechos humanos están especialmente preocupados por las candidaturas de García Sayán y Almagro, quienes están cortejando los votos de Venezuela y sus aliados del bloque ALBA, que procuran debilitar a la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, el brazo más relevante del organismo.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, dice que García Sayán como presidente de la CIDH en un caso clave relacionado con la sentencia con un periodista argentino que representó "un gravísimo retroceso” contra los derechos y la libertad de expresión. La corte presidida por García Sayán apoyó el dictamen de un juez argentino que afirmaba que Pablo Mémoli, editor de un pequeño diario en la provincia de Buenos Aires, había supuestamente difamado a varias personas. También votó en contra del prominente exiliado político venezolano Allan Brewer Carías, quien afirmaba que no gozaba de garantías para un juicio justo en Venezuela.

Sobre García Sayán, Vivanco me dijo que el hecho de que haya permanecido en su cargo de juez de la CIDH mientras hacía campaña para conseguir la nominación para la jefatura de la OEA "es algo escandaloso, porque tenía un obvio conflicto de intereses al tratar de conseguir los votos de los mismos países que supuestamente debía estar evaluando”.

Almagro, el candidato uruguayo que sería el preferido de Venezuela, apoyó la controversial elección de Nicolas Maduro el año pasado, y evadió condenar la sangrienta represión gubernamental en las protestas estudiantiles que dejaron 43 muertos, 874 heridos y 3306 arrestados. Almagro dijo que "ambas partes” -estudiantes y fuerzas gubernamentales- habían sido culpables de la violencia, pero un informe de Human Rights Watch concluyó que las fuerzas de seguridad venezolanas dispararon a quemarropa contra los estudiantes, y documentó 10 casos de torturas contra los detenidos.

Stein, el candidato guatemalteco, es aplaudido por haber jugado un rol ejemplar en defensa de las libertades fundamentales como jefe de la misión de la OEA en la crisis de Perú en 2000, y tras el golpe en Honduras en 2009. Algunos activistas de derechos humanos le reprochan el haber firmado el año pasado una carta pública criticando el juicio por "genocidio” contra el ex presidente guatemalteco Efraín Ríos Montt, pero Stein ha dicho que esa carta pedía el debido proceso para investigar todas las violaciones de los derechos humanos.

Mi opinión: la competencia para la jefatura de la OEA apenas está empezando, y todavía queda por ver qué dirán los dos candidatos sudamericanos para tratar de demostrar que sus críticos están equivocados. Mientras tanto, todo parece indicar que Stein sería el mejor defensor de la democracia y los derechos humanos en la OEA.