Siempre se dice que ante la ola de delincuencia que azota a la población, la policía no responde en la medida de lo esperado, ya sea por falta de efectivos o de equipamiento. No obstante la Policía de San Juan, periódicamente incorpora egresados de la Escuela Antonino Aberastain y recibe movilidades y otros elementos que son necesarios para cumplir con su tarea. Lo que sorprende es cómo se distribuye ese material humano y equipamiento, si se observan casos como el de la Seccional de Caucete, que se había quedado sin movilidades para el patrullaje.

La situación fue subsanada mediante una movilidad prestada, hasta reparar la propia, pero son paliativos en medio de una crisis de seguridad que requiere medidas de fondo. Se sabe de otras jurisdicciones departamentales con idéntico problema, pero en Caucete la situación se agrava porque además prestar servicio a un casco urbano de más de 25.000 pobladores, también se debe tender a los distritos alejados como Los Médanos, La Puntilla, El Rincón, Vallecito, Bermejo y Marayes, entre otros.

Varias comisarías alejadas sufren este problema de concentración del potencial policial en el Gran San Juan. Si bien es cierto que los mayores índices de delincuencia surgen de Capital, Chimbas, Rawson, Santa Lucía y Rivadavia, en los departamentos alejados se realiza la reducción de los elementos robados en las zonas urbanas o de fuera de la provincia.

También llama la atención que la falta de movilidades o de efectivos no sea planteada por los propios jefes policiales. En Caucete, las esperanzas están centradas en un cuerpo de vigilancia motorizado que se prevé instalar en esa ciudad, para el que se construye la infraestructura necesaria.