No sé si usted reflexionó un poco antes de declarar lo que dijo respecto de la elección en la Ciudad de Buenos Aires. Si no lo hizo, el resultado está a la vista. Pero si lo hizo, peor aún, porque esto no tiene remedio. Es conveniente decir que la condición de artistas no nos da derecho a decir cualquier cosa, mucho menos a despreciar el pensamiento de los otros, porque el arte se compone de pensamiento libre. Por eso, nadie más que el artista debiera respetar la libertad que tienen los demás a pensar cómo quieran, salvo que se trate de pensamientos totalitarios. Tampoco el supuesto o presunto progresismo que usted pueda defender otorga semejante derecho. Muy por el contrario, quienes nos sentimos auténticos progresistas, que amamos la justicia, la libertad, la justa distribución de la riqueza, los derechos humanos, pero -¡ojo!- también los valores republicanos, nos sentimos perjudicados por sus desorbitadas declaraciones.
Es inadmisible, a esta altura de la civilización y la política, una intolerancia tan extrema. Es muy poco edificante y triste descalificar el pensamiento ajeno, y hacerlo con odio explícito y desprecio; y es groseramente fascista, totalitario, hacerlo contra el voto regular de casi el 50 por ciento de ciudadanos de una ciudad que usted mismo parece reconocer como culta. Y aunque no lo fuera, aunque se tratara del voto de los menos favorecedores para la cultura, las reglas de la más elemental democracia se basan en el respeto de los instrumentos republicanos, tal -entre otros- los resultados electorales. Salvo que, según su pensamiento, sólo sea válido votar por el gobierno nacional, para lo cual no cabría llamar a elecciones, siendo suficiente con proclamar por decreto de necesidad y urgencia el triunfo de "sus" ideas, para evitar que la gente las contradiga con su voto. Siendo tan "purista" en sus selecciones cívicas, sorprende que no haya condenado el voto menemista en las recientes elecciones de La Rioja o el saadista en Catamarca.
Sr. Páez, si su intención fue beneficiar al kirchnerismo, flaco favor le hizo. Lo condenó con violencia a la vereda de la intolerancia. Con el agravante de que en el balotaje el porcentaje puede ser mayor. ¿Mayor será su ira? Hay que decir que posiciones como la suya no son progresistas, son repudiables por lo elitistas, discriminadoras, sectarias y defensoras del voto calificado. La proclamación del absurdo alcanza en sus expresiones un nivel de escándalo. Por favor, cuide la sensatez, el respeto a los demás, porque usted es una persona popular. Los artistas no tienen la obligación de conocer de todo, hablar de todo, ni ser políticamente inteligentes, pero tienen el deber ciudadano de ser razonables y respetuosos de las leyes y las más elementales reglas de convivencia. ¿Qué a usted no le importa? A la mayoría sí. Es eso la democracia.
