Seguramente cabría preguntarse, ¿qué hace que en esta tierra caliente, seca, al lado de cerros infinitos hayan surgido tantos caudillos? Sin lugar a dudas, ante un lugar con tantos inconvenientes de clima, de culturas étnicas y geografías caprichosas, es casi imposible pensar que la gobernabilidad pueda ser posible sin uno de ellos.

El nacimiento de los mismos, en una tierra de "cuyanos alborotadores" como la nuestra, es tal vez una cuestión sociológicamente necesaria. Para ello la formación en su carácter y su temple, es determinante, que desde la génesis en su formación política debe existir.

Un caudillo debe ser carismático, noble, fuerte de carácter, debe desconocer el miedo y sobre todas las cosas, debe ser emprendedor y progresista, es hijo de la audacia y posee un gran poder de persuasión.

Sin profundizar demasiado, los caudillos surgen también de las desigualdades producto de las necesidades en las que hoy vivimos y trata de ser el nexo unificador entre los distintos sectores, lograr acuerdos, fomentar el trabajo, la obra publica y la justicia social. Capitalizan esto, y dan curso con timón firme y sin dudar buscan el Norte, y no paran, hasta llegar a buen puerto.

Así las cosas, en este Valle de Tulum, desde la llegada de los españoles, su posterior retiro y la constitución de los distintos tipos de gobiernos, es posible que la provincia funcionó a pleno, en lo institucional político y económico con los líderes-caudillos.

Tenemos varios en nuestro haber tumultuoso, y siendo una provincia muchas veces rebelde e ingobernable a los gobiernos nacionales, hay personajes en su historia, que dieron todo hasta su muerte por defender sus ideales.

Desde Aberastain, que se despedía desde la plaza mayor con destino a la Rinconada, sobre un tordillo y cuyo destino era sabido por él con el solo y magnánimo objetivo de defender las autonomías provinciales. Pasando por la actuación del Caudillo Manso, Nazario Benavídez. El impresionante gobierno de Sarmiento que fomento la minería, la educación, el progreso de la ciudad y la Salud, o la labor progresista de los Cantoni que trajeron ideas revolucionarias a la provincia, como la azucarera de Sarmiento, el voto universal a la mujer, la champagnera de sidra de Calingasta, la Ruta 12, entre tantas. Sin olvidarnos de la impresionante presencia, capacidad de mando que con su voz varonil, estremecida a las multitudes como Don Leopoldo Bravo, quien trajo innumerables beneficios a la provincia.

Haciendo hincapié en este ultimo, después de su muerte, seguramente muchos pensaban que era el fin de los Caudillos Andinos, el fin de los hombres de coraje, hombría y progreso.

Sin embargo, parece ser que los mismos nunca se extinguirán en esta tierra de huarpes y gringos. Seguramente por esas cosas del viento Zonda, surgió otro con similares características, y tal vez, con la mejoría que significa ser el ultimo peldaño de una sucesión de hacedores incansables.

En tal sentido, desde el 2003, vino a ocupar el sillón de Sarmiento y por voluntad popular el Ing. Gioja. Después de una agonía de poder sin parangón histórico, con situaciones empresariales y sociales que encendían todas las alarmas posibles.

Su gobierno fue caracterizado por el progreso, las cuentas ordenadas, el fomento a la minería, la construcción de escuelas, salud, asistencia social, y tantas cosas más, e inclusive torciendo el destino personal, después de sobrevivir a un accidente de características dantescas. Dándose con su gestión, la primera vez que pasábamos del blanco y negro, al technicolor, y nos ubicábamos entre las provincias de más progreso.

Hoy el Ing. Gioja, al igual que otros grandes, en el mejor momento político de su vida, está dando fin al gobierno de quien hasta hoy es el último de los caudillos, o metafóricamente hablando, el último de los emperadores.

Ahora bien, queda esperar que quien lo suceda soporte lo que todo esto implica, ya que tendrá la responsabilidad de hacer y copiar, la actual gestión de gobierno.

Queda preguntarnos si quien lo sucederá y continuará su camino será el próximo Caudillo. Seguramente después de las próximas elecciones tendremos la respuesta.