No es necesario esperar hasta el día siguiente de las elecciones legislativas de Venezuela del domingo para hacer un análisis, indicó la columnista argentina Carolina Barros. "Ya conocemos cual será el resultado: otro triunfo más del presidente Hugo Chávez.” ¿Están en lo cierto ella y otros observadores extranjeros que predicen un triunfo de Chávez, gracias al proceso electoral fraudulento? ¿O la oposición podría sorprender con una victoria, como ocurrió en el referéndum constitucional de 2007, en el que Chávez buscaba poderes aún mayores?
Barros, en The Buenos Aires Herald, afirma correctamente, que las autoridades electorales de Venezuela, controladas por Chávez, crearon distritos electorales de tal manera que a la oposición le será prácticamente imposible ganar la mayoría en la Asamblea Nacional de 165 escaños, aún con más de la mitad de los votos. En efecto, gracias a nuevas leyes electorales impulsadas por el gobierno, los estados chavistas gozan de una representación parlamentaria mucho mayor que los estados opositores.
Elegir un congresista requerirá sólo 20.000 votos en el escasamente poblado Amazonas, controlado por Chávez, mientras que necesitará casi 400.000 votos en el estado densamente poblado de Zulia, con mayoría opositora, de manera que la oposición podría ganar el voto popular, pero Chávez seguirá con mayoría parlamentaria. Además, Chávez censura a la TV, intimida con acciones judiciales a los medios, y desembolsa mucho dinero en publicidad oficial. Y tiene otra ventaja: es probable que muchos opositores no voten, convencidos de que es una elección fraudulenta, o que incluso si la oposición resultara victoriosa, Chávez ordenaría al actual Congreso que se autodisuelva y cree un nuevo órgano legislativo incondicional al gobierno. Pero pese a todo, las encuestas prevén un final ajustado.
Hinterlaces dice que el 34% de los probables votantes planea elegirá candidatos de oposición, mientras que el 32% lo hará a favor de chavistas y el resto está indeciso. Aún así, la oposición ganaría sólo 69 bancas, mientras que el gobierno obtendría 96 bancas. Otra encuesta de Datanálisis revela que 27% de los probables votantes votará a chavistas, 25% por la oposición, y el resto está indeciso. Ambas encuestas, con margen de error del 3%, hacen el resultado más imprevisible.
Si es que podemos calificar de "victoria” al resultado de un proceso electoral fraudulento, Chávez va a ganar. Pero si a la oposición le va bien, su nueva presencia en la Asamblea Nacional -más la crisis económica, una inflación del 30% y la creciente escasez de alimentos- podría marcar un parteaguas en la historia reciente de Venezuela.
