En medio de una ola de protestas y tras la renuncia de altos funcionarios del régimen, la tensión política se agravó en Venezuela con trágicas manifestaciones estudiantiles en Mérida, al repudiar la suspensión de la señal de Radio Caracas Televisión Internacional (RCTVI) por parte del gobierno.

Hugo Chávez hostigó reiteradamente a RCTVI, un medio crítico del gobierno que tuvo un canal de aire hasta 2007. Al no ser renovada su licencia, se vio obligado a crear la señal de cable, que acaba de ser suspendida. El gobierno dice que esta suspensión es por incumplir las normas audiovisuales, como la que obliga a interrumpir la programación para transmitir los discursos de Chávez, que pierde popularidad ante la peor crisis energética de su historia, apagones, sin agua y una devaluación que disparó la inflación.

La libertad de prensa en América es preocupante. Los medios encuentran, en muchos casos, severas dificultades para cumplir en plenitud la función de actores insustituibles de la democracia, como en Venezuela, donde el odio de Chávez contra la prensa libre llega a la represión. Hace seis años el Tribunal Supremo de Justicia venezolano declaró que la libertad de prensa no es un derecho absoluto. Es cierto que en un Estado jurídicamente organizado, y desde el punto de vista del rigor doctrinario, no existen "derechos absolutos". Pero cuando ese principio es enunciado de manera expresa en relación con un derecho específico y con frecuencia conculcado -más aún en un contexto de opresión como el impuesto por Chávez-, la cita es intencionadamente descalificatoria. Los países deben garantizar el funcionamiento de la prensa independientemente, sin la cual no es concebible la democracia.