La última encuesta de Fox News muestra que la probable candidata demócrata Hillary Clinton le lleva una cómoda ventaja de seis puntos porcentuales a Trump. Y la previsión del respetado analista electoral Nate Silver en su página web FiveThirtyEight es que Trump tiene apenas un 20% de posibilidades de ganar las elecciones, un porcentaje bastante parecido al que manejan los mercados de apuestas.

Pero me temo que estos números no significarán mucho si hay un nuevo ataque terrorista en el tramo final de la campaña. En ese caso, Trump escalaría su demagogia populista antimusulmana, como lo ha hecho tras los ataques terroristas de Orlando, París, Bruselas y San Bernardino, y puede lograr una reacción emocional de los votantes. Trump sube después de un ataque terrorista, mientras que Clinton prevalece una vez que el shock del ataque se ha disipado.

En otras palabras, si los votantes van a las urnas guiados por la emoción, Trump gana. Si los votantes van guiados por la razón y tienen en cuenta que los ataques de Trump a todos los musulmanes le hacen el juego al Estado Islámico, dándole munición a la prédica de que Estados Unidos odia a todos los musulmanes Clinton gana. La reacción inmediata de los votantes después del ataque de Orlando del 12 de junio nos da una pista de lo que podría suceder si hay un nuevo ataque terrorista cerca de la elección.

Antes de la matanza de Orlando, Trump había caído en picada en las encuestas, especialmente después de su insinuación racista contra el juez nacido en EEUU Gonzalo Curiel (‘Él es mexicano”). El 70% tenía una opinión negativa de Trump, según una encuesta de The Washington Post-ABC News. Inmediatamente después de ese ataque, Trump se recuperó en las encuestas. Una del 18 de junio de Reuters-Ipsos mostró que Trump había reducido la ventaja de Clinton de 14,3 puntos porcentuales antes del ataque de Orlando a 10,7 puntos después de la tragedia. También Trump subió en las encuestas tras el ataque terrorista del 13 de noviembre en París, y luego de la matanza del 2 de diciembre en San Bernardino. El propio Trump ha señalado la conexión entre los ataques terroristas y su ascenso en las encuestas. Trump le dijo a la CNN, después del ataque de San Bernardino, que ‘cada vez que hay una tragedia, todo sube, mis números suben”.

Mi opinión: Ojalá me equivoque, pero considerando el aumento de los ataques terroristas en los últimos meses nadie puede descartar una nueva matanza poco antes de las elecciones estadounidenses. Si eso sucede, el resultado dependerá de que Clinton logre convencer a los votantes desde mucho antes de que como ella mismo lo dijo Trump ‘es el mejor reclutador del Estado Islámico”.

Efectivamente, a los terroristas del Estado Islámico les encantaría una victoria de Trump, porque eso dañaría la cooperación antiterrorista de Estados Unidos con los países musulmanes moderados, y les permitiría a los terroristas argumentar ante los 1.600 millones de musulmanes de todo el mundo que EEUU es un imperio que odia al Islam.

Para ganar en noviembre, Clinton debería comenzar desde ahora a alertar sobre un posible ataque terrorista preelectoral, y colocar esta advertencia en el centro de su discurso de campaña. De lo contrario, su actual ventaja en las encuestas podría esfumarse ante una nueva tragedia poco antes de las elecciones.