En su último informe sobre el desarrollo, la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) observa que la pobreza sigue siendo un flagelo que afecta en su integridad a Latinoamérica. El organismo de las Naciones Unidas considera que la región mantendrá el ritmo de crecimiento hasta la desaceleración global, pero preocupa que el nivel de pobreza, estimado en un 33% de la población, se sostenga y con el 17% de indigencia. No obstante, el crecimiento económico regional se vislumbra mayor que el de Estados Unidos y Europa y aunque sus diferencias estriban en el PBI, las políticas comunes y la prevención en la región son los principales instrumentos para impedir que la crisis financiera internacional penetre sin sujeción en Latinoamérica, que opone con cierta organicidad su valioso potencial.

Para la titular de la Cepal, Alicia Bárcena, "la región está en condiciones de pensar una agenda propia de desarrollo ya que las reservas internacionales del continente se ubican en niveles de 765.000 millones de dólares, lo que la convierte en el segundo tenedor de bonos del mundo después de China”. Además, "dispone de instrumentos para enfrentar los desafíos del entorno externo”, y tiene las finanzas públicas bajo control.

Los activos abundantes y los recursos naturales, con un tercio de la superficie cultivable, las reservas de agua dulce, el 31% de la producción mundial de biocombustibles, 13% de petróleo y 48% de soja, son oportunidades para no desaprovechar. En este año se prevé una mejora en el desempeño de los mercados de capitales y un mayor dinamismo en los commodities, por lo que se deben instrumentar políticas contra los embates cíclicos, sin perder la mira en el mercado asiático, que debe robustecerse.