Esta semana el papa Francisco volvió a expresar su preocupación por el deterioro del matrimonio y la familia, provocado por lo que ha calificado como una "seria crisis cultural", al haberse perdido en gran medida los principios cristianos que llevan a consolidar la unión de una pareja formada por un hombre y una mujer para iniciar un proyecto de vida en común.
Bergoglio se refirió a esta banalización de la pareja que tiende a convertir el amor en un objeto de consumo, por lo que estimó que urge una amplia catequización sobre el ideal cristiano de la comunión conyugal y de la familia, que incluya una espiritualidad de la paternidad y la maternidad. Y definió que el matrimonio no es sólo una relación basada en la atracción y el sentimiento, sino que establece una alianza tan sólida y duradera que hace de dos vidas una sola, un milagro de la libertad humana y de la gracia de Dios.
Las manifestaciones del Pontífice vinieron a reafirmar las duras palabras del secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, sobre la aprobación del matrimonio homosexual en Irlanda como resultado del referéndum celebrado en ese país de fuerte tradición católica, lo que fue calificada como "una derrota para la humanidad". La República de Irlanda se convirtió el sábado pasado en el primer país que autoriza, mediante consulta popular, el matrimonio igualitario con una aprobación del 62,07% del electorado.
El Papa argentino afirmó que no existe el matrimonio "express", por lo que es necesario trabajar sobre la alianza del amor del hombre y de la mujer, que es artesanal: hacer de dos vidas una sola, e instó a los jóvenes a no quemar etapas y distinguir bien noviazgo y matrimonio. Precisamente dijo que el noviazgo es un recorrido de vida que debe madurar como un fruto, el camino de maduración en el amor, hasta el momento en el que se convierte en un verdadero matrimonio. Y recordó que muchas parejas llevan mucho tiempo, también en la intimidad, a veces conviviendo, pero los hechos demuestran después que no se conocen de verdad.
El referéndum irlandés tiene gran repercusión en Europa por las presiones políticas de izquierda para internacionalizar la legalización del matrimonio homosexual, de la misma forma que se autorizó en España, y el ejemplo de la Argentina en latinoamérica. Nuestro país fue el primero en la región y el noveno en el mundo en sancionar una normativa sobre la polémica igualdad matrimonial.
