El excesivo proteccionismo y las duras políticas fiscales y cambiarias, más una pesada burocracia, han agudizado las asimetrías que vienen frenando la viabilidad del basamento integrador del Mercosur, según las metas trazadas por los países miembros, como así también las reiteradas demoras en las negociaciones con la Unión Europea.
Los problemas del bloque regional son de vieja data y vinculados a los intereses particulares de los socios desde sus comienzos, pero se han agudizado en igual proporción de los desequilibrios políticos locales, y los continuos planteos y acusaciones cruzadas por los desfasajes en las balanzas comerciales, una polémica que no ocultan los socios mayoritarios, Argentina y Brasil, también los más proteccionistas.
La crisis de inmovilidad que afecta al bloque fue analizada en la reciente reunión de Montevideo donde los delegados reclamaron flexibilidad para negociar y respetar los acuerdos vigentes. Veladamente se aludió a los gobiernos de Argentina y de Venezuela como los que más obstaculizan tanto el libre comercio regional como el acuerdo con otros países y bloques.
El otro punto clave es la necesidad de concretar una propuesta comercial para presentar a la Unión Europea y también acuerdos dentro del Mercosur, para lograr una coherencia institucional en este tema. Además, pidieron que se trabaje de forma conjunta para lograr mejoras sustantivas en la competitividad frente a un entorno externo complejo y una mayor cooperación y coordinación en políticas de largo plazo en infraestructura y educación.
En ese sentido el gobierno de Brasil salió del pesimismo al afirmar ayer que el Mercosur logrará presentarle a la Unión Europea una oferta de conjunto con vistas a un acuerdo comercial, a pesar de las diferencias que existen con la Argentina, que pediría más plazos para abrir sus mercados lo que habría generado malestar en el gobierno de Dilma Rousseff. Brasil está decidido a avanzar en el acuerdo birregional y presentar sus ofertas de apertura de mercados antes que finalice 2013, y así destrabar una negociación reabierta en 2010, tras seis años de paralización.
Esto indica la necesidad de replantear los acuerdos dentro del Mercosur para lograr una coherencia institucional en los objetivos y trabajar en forma conjunta en mejoras sustantivas en competitividad, frente a un horizonte externo complejo, y una mayor cooperación y coordinación en políticas de largo plazo en infraestructura y educación.
