La reconversión del agro sanjuanino ha sido tema de este espacio con diversas alternativas a tener en cuenta, sin las fluctuaciones de mercados en una producción predominante. Se han iniciado siembras alternativas a la vid, con buen resultado y en esa visión transformadora se puede incluir a la quinoa, una planta alimenticia de la región andina de desarrollo anual, cuyo fruto seco -considerado grano sagrado por los pueblos originarios- posee un excepcional equilibrio de proteínas, grasas y carbohidratos, fundamentalmente almidón. Entre los aminoácidos presentes en sus proteínas destacan la lisina (importante para el desarrollo del cerebro) y la arginina e histidina, básicos para el desarrollo humano durante la infancia. Igualmente es rica en metionina y cistina, en minerales como hierro, calcio y fósforo y vitaminas, mientras que es pobre en grasas, complementando de este modo a otros cereales y/o legumbres.
El promedio de proteínas en el grano es de 16%, pero puede contener hasta 23%, lo cual es más del doble que cualquier cereal. El nivel de proteínas contenidas es cercano al porcentaje que dicta la FAO para la nutrición humana y por esta razón, la NASA considera el cultivo de la quinoa para sistemas ecológicos cerrados y para viajes espaciales de larga duración. Incluso el contenido nutricional de la hoja se compara a la espinaca. Catamarca lanzó su programa provincial de quinoa, con aporte nacional, gracias a la comercialización, uno de los mayores atractivos del cultivo, cuyo grano tiene un rendimiento promedio de mil kilos por hectárea. La relación entre costo de producción y rentabilidad es del 30%, sin requerir tratamiento especial: se adapta a cualquier suelo y con muy baja demanda de agua.
