
Dice la investigadora sanjuanina Cristina Krause que en nuestra provincia la devoción a las ánimas se realiza en dos espacios bien diferenciados: la casa, constituyendo una suerte de culto doméstico, y las "capillas" que erigen en el lugar donde murió la persona que luego se venera. Esta conceptualización se enmarca en lo que se denomina religiosidad popular, tema ya referido en escritos anteriores. Podemos decir que esta religiosidad es más vivencial que doctrinal y es vivida por el pueblo en su conjunto. La muerte violenta y otras circunstancias del entorno social generan estos cultos. La nombradas "capillas" van surgiendo acorde a las situaciones y por lo general son construidas por familiares del fallecido o personas piadosas.
Un culto incipiente es el que se le rinde al alma de Ruperto Leonardo Suárez, muerto en un accidente de tránsito sucedido en diciembre del año 2014. El extinto se dirigía a Mogna en su moto, esta sufrió un desperfecto mecánico y su conductor continuó su derrotero por la banquina caminando y llevando su moto a cuestas -era de noche- cuando una camioneta lo arrolló. El lugar de la "capilla" se ubica sobre Ruta 40, rumbo a Jáchal, antes de llegar a la Estación de Talacasto. La "capilla" o gruta se sitúa a la vera de la ruta, bien hacia adentro de la arteria. Allí el hermano del difunto, Domingo Suárez, con mucho sacrificio construyó una ramada y la nombrada gruta, en cuyo interior puso una cruz. Junto a estas construcciones levantó tres parrilleros y colocó un "hierro", que hace de velero. Las velas son infaltables en el culto a las ánimas, pues la nombrada Cristina Krause interpreta que "la vela es, para el microcosmos sanjuanino, el símbolo mítico de la vida…". "El muerto por medio de la vela asume el estatuto de persona viva". Don Domingo nos manifestó que "son muchas las personas que se detienen, le encienden velas y le rezan una oración". También este culto popular genera una faceta social, pues en los parrilleros los transeúntes suelen hacer asados. La solicitud más frecuente, nos cuenta don Domingo, "es que le piden por que vayan y vuelvan bien…".
Por el Prof. Edmundo Jorge Delgado
Magíster en Historia
