Juego y deporte son dos prácticas corporales arraigadas y reconocidas en la en el campo de la Educación Física. Históricamente apoyadas en las prácticas de los docentes de la especialidad, el juego y el deporte, van intercambiando su protagonismo en las jornadas de entrenamiento en los clubes, en los espacios de recreación y las clases en la escuela. Son dos prácticas diferentes pero íntimamente relacionadas, abriendo un abanico de situaciones intermedias al docente de la especialidad. Juegos de iniciación deportiva, mini deporte, son diferentes expresiones del juego utilizados en el proceso de aprendizaje del deporte en la escuela. Y este año nos hemos deleitado con los ‘Juegos Olímpicos”.

Muchos autores afirman que la relación entre juego y deporte es bidireccional, puesto que, por un lado, el deporte nace de un juego, competencia que va ganando complejidad, y por otro lado quien practica un deporte puede jugar o no, puesto que el deporte es una actividad que cuenta con reglas que marcan territorio, elementos para utilizar, disposición y posibilidades de movimiento de los jugadores, sanciones sugeridas para el jugador que no cumple las reglas y lo vuelve atrapante e interesante para los participantes. En otras palabras, es una forma de juego, puede ser jugada de un modo lúdico. Cuando el jugador participa puede estar actuando de una forma lúdica o real, y la diferencia puede pasar inadvertida a los ojos de los espectadores, puesto que atiende a las intenciones del jugador. El juego se pone al ‘servicio del cuerpo”. El juego deportivo raya el límite con la práctica corporal que sugiere eficacia y eficiencia de movimiento sujeto a reglas reconocidas, es decir, el deporte. La Educación Física como área de conocimiento escolar basada en la cultura de movimientos alentando la formación de sujetos críticos. Desde la aplicación de la Ley Federal de Educación muchas instituciones educativas lamentablemente dejaron de tener este espacio curricular tan necesario. Ojalá se vuelva a instrumentar en todas las escuelas. Las disciplinas como Lengua y Literatura establecen un objeto de estudio y, por la misma mecánica organiza su versión escolar. ‘La Educación Física comparte con la expresión de educación artística un formato en lo que se versiona, es un área de cultura social, modificando sus creaciones para elaborar una propuesta que sea coherente con los formatos de la escuela. A la vez, ambas disciplinas, proponen un conjunto de expresiones con el movimiento, con el arte, que promueven entre los alumnos ciertos modos de relacionarse con la cultura y consigo mismo. La escuela es el lugar donde los alumnos construirán sus aprendizajes interactuando con sus pares, docentes y otros alumnos (Educ.ar) Volviendo al tema del deporte, es importante consignar que durante muchos años se lo incluye en las propuestas curriculares, en las grandes iniciativas de la escuela de la escuela primaria, desplazando las manifestaciones lúdicas libres y dejando en segundo plano otros juegos populares, tradicionales, expresivos y cooperativos. Pero los deportes pueden configurar buenas oportunidades educativas para la inteligencia estratégica, la promoción de la actividad física regular el valor del esfuerzo, la necesidad de aprender la cultura social de los movimientos. Para ello se requiere un proceso didáctico que una deporte y juego. Ellos forman parte de la cultura de movimientos. Juegos y deportes se presentan en contextos que conforman experiencias vitales para quienes transitan las etapas de la infancia y adolescencia. La experiencia del juego deportivo, se caracteriza por estar y sentirse habilitados para ‘jugar con los deportes”, es decir, poder aproximarse al mundo de la competitividad motriz pero manteniendo las márgenes de libertad, creación, búsqueda, espontaneidad, diversión que vuelvan al mundo maravilloso del mundo del juego.