La importancia de las nuevas tecnologías, ha sido y es un hecho incuestionable. Su influencia y desarrollo se deja sentir en todos los campos de nuestra sociedad y en un aspecto vital del desarrollo, como es la educación.
Hoy estamos convocados por estímulos permanentes que buscan concitar nuestra percepción, imágenes, música, noticias, sabores, películas. Siempre hay un objeto convocante. Lo específico de la videoculturas es que los objetos suelen estar ligados a la producción de una imagen. Niños y jóvenes se alojan gustosamente en las prácticas propuestas por los dispositivos asociados a alguna pantalla.
Imaginemos a un adolescente en su habitación con la computadora encendida, escuchando radio a través de Internet, al mismo tiempo navegando por la web, leyendo un diario digital deportivo, buscando y viendo videos en You Tube, chateando y enlazado a una red social. Tiene el televisor prendido que trasmite un partido de fútbol en directo y a su lado, un teléfono celular mediante el cual recibe y contesta mensajes de texto, correos electrónicos y twitea. En esta escenografía multipantallas, el joven se mantiene en atención flotante, simultáneamente hacia todos los dispositivos. Es una cascada continua de estímulos que no cesa el volumen a lo largo del tiempo.
Mientras que los espacios de la modernidad estaban configurados por la familia, escuela y el Estado, en la actualidad, ha marcado relevancia el mercado, los medios audiovisuales e Internet con mayores desplazamientos o penetraciones.
Algunos estudiosos opinan que se está dando una "gran mutación” que abarca lo emocional, sensorial y cultural. Hoy se obtiene sobre todo la búsqueda de gratificaciones, placer diversión "se premia” por diversas emociones y sensaciones propias de lo lúdico. Frente a estas pantallas no gozamos de toda la libertad como audiencia.
La autora inglesa Lic Michele White en su libro "El cuerpo y la pantalla” argumenta que "la computadora nos fija, como espectador a ella, nos dicta qué se puede y qué no se puede hacer, nos sitúa en una posición donde el margen del movimiento está definido de antemano, o sea, no por nosotros como usuarios.”
Tenemos por primera vez en la historia con las pantallas, la posibilidad de interactuar de manera real, material, con productos mediáticos, no sólo de manera simbólica, como era anteriormente. Actuar de manera real supone "reconstruir” gracias a la interactividad que lo digital permite. Ante estos nuevos paradigmas familia y escuela debemos acompañar esta "mutación” y fortalecer la audiencia frente a ellos Hoy, uno de los grandes desafíos es el desarrollo de las competencias comunicativas, saberes y prácticas productivas para asumirnos tanto como audiencia, productores y emisores no sólo como receptores y consumidores. Los niños de la "era digital” están "conectados pero no comunicados” Por esa razón, es necesario generar acuerdos familiares en la utilización de la tecnología a fin de hacerla productiva y positiva. También es importante un código normativo para el aula, pero ello, no podrá reemplazar al acompañamiento y la palabra de padres y docentes a la hora de tener que limitar una utilización no conveniente de ese recurso. El objetivo será entonces, "una enseñanza que integre lo emocional con lo intelectual, ya que el ser humano es una totalidad”.
(*) Licenciada en Letras. Escritora y productora de Botica Educativa-LV5 Radio Sarmiento.
