Las arduas negociaciones iniciadas por el Gobierno nacional, a poco de asumir, parecen resolver el pleito con los tenedores de bonos de la deuda pública en default -con sentencia firme de la Justicia neoyorquina-, al entrar en una etapa definitoria, tras conocerse una oferta de pago que conforma a los principales acreedores, o ‘fondos buitres’, según las primeras apreciaciones.
La compleja tarea del equipo comandado por el Secretario de Finanzas, Luis Caputo, no está terminada pero es la primera vez que nuestro país asume con responsabilidad y pragmatismo la decisión de llegar a una fórmula de acuerdo que se encamine a superar con éxito y en forma definitiva la pesada carga heredada de la gestión anterior.
Para el presidente Mauricio Macri resulta vital resolver la cuestión con los holdouts, ya que un arreglo satisfactorio daría un giro fundamental a la posición argentina en los organismos financieros multilaterales. Esto no sólo permitiría canalizar las inversiones que se esperan del sector privado sino que posibilitaría a la Argentina a acceder a créditos de largo plazo con baja tasa de interés, para financiar las obras de infraestructura prometidas por el presidente Macri.
La oferta formal, presentada el viernes último en respuesta a los reclamos de los bonistas, que ya cuentan con sentencia firme por un monto aproximado de 9.000 millones de dólares, implica una quita de alrededor del 25% sobre el fallo, dependiendo de la alternativa que elijan los acreedores entre la serie de pasos a cumplir para llegar al arreglo final que debe contar con la aprobación del Congreso de la Nación y el levantamiento de la medida dictada oportunamente por el juez Griesa.
En las negociaciones se aclaró que el pago será en efectivo, con fondos provenientes de la emisión de nuevos títulos públicos argentinos a ser colocados en los mercados de capitales, en tanto quienes acepten la propuesta deberán renunciar a todos sus derechos, sumas adeudadas y acciones judiciales derivados de sus títulos, como también se prevé que los montos de capital y/o intereses de los bonos que hayan prescrito conforme los términos contractuales y la normativa aplicable, no serán reconocidos.
Hubo una negociación transparente, generadora de confianza hasta en los fondos buitres más duros, al comprobar las intenciones concretas de pago. La larga charla telefónica del ministro Prat Gay y del propio presidente Macri con el mediador Dan Pollack, refleja una decisión política sin precedentes.
