A medida que avanza el flagelo, se barajan diversas hipótesis sobre el extraordinario avance del narcotráfico en la Argentina, con denuncias por la inacción oficial y discusiones absurdas sobre si este es un país de tránsito, o destino consumista definitivo; si se procesan aquí o no, mientras las adicciones ganan terreno. Pero el justificativo del crecimiento del narcotráfico que ha dado el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, es realmente insólito.

Para el funcionario, el aumento de la drogadicción está estrechamente relacionado con el crecimiento económico del país en los últimos años, señalando una faceta desconocida del poder adquisitivo de los argentinos según sus observaciones. Una justificación socioeconómica que ni siquiera se plantea en las naciones desarrolladas al abordar el tema.

Según el máximo responsable de la seguridad nacional, "el juego, la prostitución y la droga existen donde hay poder adquisitivo, si no hay poder adquisitivo, no hay droga, prostitución o juego. Cuando hay un crecimiento económico hay consecuencias negativas y esas consecuencias tienen que ver obviamente con el abuso de algunas drogas. No tenga ninguna duda”, le aseguró la semana pasada Berni a un periodista televisivo porteño.

El bienestar social observado por Berni para explicar el aumento del narcotráfico es preocupante porque supone el pensamiento del Gobierno nacional y por ello la inacción y la ineficiencia de las fuerzas de seguridad en la lucha contra la droga. Explica también la inoperancia de la olvidada Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), dependiente de la Presidencia de la Nación.