Tras las proclamaciones del candidato republicano Donald Trump y de la representante demócrata Hillary Clinton, la carrera hacia la Casa Blanca se torna como una de las más disputadas de la historia de los Estados Unidos por las escasas diferencias porcentuales que muestran las encuestas sobre las tendencias de un difícil electorado que debe optar por el sucesor de Barack Obama.

El controvertido magnate y celebridad televisiva sorprendió el 16 de junio de 2015 al lanzar su campaña con el eslogan ‘Make America Great Again’ (‘Haz de Estados Unidos un gran país de nuevo’), oponiéndose a la inmigración ilegal, el libre comercio y el intervencionismo militar que le granjeó un fuerte apoyo en la clase media. Las políticas propuestas y sus polémicas declaraciones generaron tantos aplausos como rechazos, particularmente por la idea de construir un gran muro fronterizo con México -que sería pagado por este país-, contra la inmigración ilegal.

Este embate contra los supuestos criminales, narcotraficantes y violadores mexicanos que Trump echará el primer día de su presidencia, según dijo en Nuevo Hampshire, sumó otro ataque de campaña contra la eliminación de ‘la fuente de riqueza’ del Estado Islámico junto con generalizar sus amenazas a los musulmanes, con drásticas medidas en caso de ser electo.

Por su parte Hillary Clinton, que ha desarrollado su campaña desde noviembre de 2015 con una posición moderada, ha lamentado que haya estadounidenses con múltiples empleos para tratar de llegar a fin de mes, mientras en la parte alta de la sociedad hay gestores de fondos de inversiones que ganan más que todos los profesores de enseñanza básica y beneficiados con una tasa fiscal más baja. Prometió hacer accesible la educación preescolar, muy costosa en este país.

También abogó por facilitar el ingreso a la universidad; consideró el cambio climático como ‘una de las amenazas definitorias de nuestro tiempo’ y prometió convertir Estados Unidos en el ‘super poder de la energía limpia del siglo XXI’. A las familias inmigrantes, que cumplen con la ley, les ofrecerá un camino hacia una ciudadanía plena. Clinton cree que el mundo de hoy se dirime en Occidente entre dos posiciones políticas acertadas, como las que dominaron en esta campaña.

Las amenazas y las provocaciones de Trump le valieron el rechazo hasta en el propio Partido Republicano, en tanto la ex Secretaria de Estado gana terreno en gracias a una imagen moderada y prudente reflejada en los sondeos de opinión.