En su anuncio del 17 de diciembre sobre el inicio de negociaciones para restablecer relaciones diplomáticas plenas con Cuba, Obama dijo que uno de los principales propósitos de su nueva política hacia la isla es ayudar a conectar al pueblo cubano con el resto del mundo. Con ese objetivo, Washington eliminará varias regulaciones que impedían a las empresas estadounidenses exportar teléfonos inteligentes, software de Internet, y otros equipos de telecomunicaciones, dijo.

Pero a juzgar por lo que me dicen varios visitantes que acaban de regresar de la isla, hay razones para ser escépticos de que el régimen permita que esto suceda. Cuba tiene la tasa de penetración de Internet más baja de América latina, y una de las más bajas del mundo. Solo el 5% de los cubanos tiene acceso a Internet sin restricciones, según la organización Freedom House.

El régimen cubano viene afirmado que no puede expandir Internet debido al embargo comercial de EEUU. Según el Gobierno, la penetración de Internet es del 25,7%, pero la mayor parte consiste en un sistema de "Intranet” censurado, para correos electrónicos domésticos, una versión del gobierno de Wikipedia y sitios web cubanos simpatizantes del régimen. Además, el único proveedor de servicios es el gobierno.

Rubens Barbosa, ex embajador de Brasil en Washington y Londres, afirma que es muy poco probable que el gobierno cubano permita una mayor penetración de Internet. Al regresar de una visita a La Habana, Barbosa me dijo que "lo primero que llama la atención es la resignación de la población ante sus limitadas condiciones de vida”.

"Hay escasez de alimentos y de casi todo lo demás, de servicios, de transporte, de vivienda, con hasta tres generaciones de una misma familia compartiendo pequeños apartamentos en edificios precarios”, dice Barbosa. En cuanto a las negociaciones con Estados Unidos, Barbosa dice que "Cuba sólo permitirá el aumento de las inversiones extranjeras en aquellas áreas en las que el Gobierno está interesado, que son el turismo, el petróleo, las energías renovables, la biotecnología y los alimentos”. Ampliar el acceso a Internet no está en la lista.

Mi opinión: Si Obama realmente quiere cumplir con su promesa de iniciar un proceso de cambios en la isla, debería colocar el aumento de exportaciones de teléfonos inteligentes y tecnología de Internet en el centro de su agenda de negociaciones con La Habana. Ni una embajada, ni un millón de turistas estadounidenses, ni una avalancha de exportaciones De materiales de construcción, ayudarán a sacar al pueblo cubano de su encierro, y de su atraso. Millones de turistas extranjeros -incluyendo canadienses y europeos- han visitado la isla en años recientes, y casi todo el mundo negocia con Cuba sin problemas, sin que haya ayudado a ampliar las libertades fundamentales o sacar a la isla de su pobreza crónica.

En las próximas negociaciones, Washington debería centrarse en Internet. Y si Cuba no quiere hablar del tema, Estados Unidos y los países latinoamericanos deberían denunciar a una dictadura militar a la que ya se le acabaron las excusas para seguir prohibiendo el acceso a Internet en la isla.