Así lo ha llamado de manera muy clara el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. Cuando no hay trabajo o la persona cree que no va a encontrar, se retrae y busca otras formas de usar su tiempo, estima que de salir no tendrá éxito, será un intento frustrante cada vez que presente un curriculum vitae y sea rechazado o directamente ni reciba respuesta. De esa manera la estadística mostrará una cifra menor en lo que se denomina Población Económicamente Activa (PEA), que es aquella población que está en condiciones de trabajar y busca trabajo. Si no busca, se cae de ese universo, la PEA baja en porcentaje y puede ocurrir la paradoja de que, no habiendo trabajo se dé la sensación de que subió el empleo. Ejemplo: Hay 100 personas en total, 60 salieron a buscar trabajo y encontraron 50, el índice de desempleo dará 10. Si de esas 100 personas sólo 50 salieron a buscar y lo encontraron 45, el índice dará 5. En el primer caso tendremos 50 personas trabajando y el índice dará 10. En el segundo caso tendremos 45 personas trabajando y el índice parecerá la mitad de 10,5. A eso se llama efecto "desaliento", quien está convencido de que no encontrará, deja de buscar. Lo nuevo que aporta este último estudio de la UCA es haber proyectado cuál sería el índice real de desempleo si se excluye ese efecto, es decir, si se tomara en cuenta la cifra normal, regular de la PEA, o dicho de otra forma, si hubiera salido a buscar trabajo todo aquél que no lo tiene y no se viera desalentado por la sensación de que no lo conseguirá. Ahí aparece el número tremendamente alto del 28,5%, más del doble de la cifra oficial de desempleo 14,2%, que de por sí ya es muy alta. Esta visión metodológica es muy importante de practicar sobre todo en 2020, cuando la gente fue obligada a encerrarse durante más de medio año. La gente no pudo salir no digamos a buscar trabajo, a nada, ni a practicar deportes ni a socializar. Esto último, las relaciones, sabemos que suele ser la forma más eficaz de conseguir trabajo. Lo alarmante de ese 28,5, es que sabemos que está ahí, latente, que esa es la cantidad real de gente que está sin trabajo más allá de lo que indiquen las cifras oficiales del INDEC que no es que sean engañosas sino que siguen una metodología no acorde con la realidad del aislamiento obligatorio. A ese universo, mayoritario de jóvenes a quienes se ha privado de trabajar o estudiar, Andrés Oppenheimer atribuye la causa principal de los disturbios de Chile y Colombia. Ese grupo social se siente desesperado, sin destino. En otros momentos, la escuela o la universidad fueron refugio de quienes no conseguían empleo, fenómeno que se hacía evidente en marzo, salgo a buscar en enero, en febrero, si no consigo hasta marzo sigo estudiando y espero hasta el año que viene. Esa puede ser también la causa del crecimiento de la delincuencia, la violencia y el narcotráfico sobre todo en las grandes ciudades. El índice oficial está dando 14,2%, pero con la gente encerrada y el turismo, la gastronomía, la construcción clausuradas o a media máquina. Cuando todas las personas hoy retenidas salgan a buscar, va ser lógico que ese 14,2% suba. La rareza será que los números indicarán lo contrario de lo que estará pasando, habiendo más trabajo, subirá el desempleo, otra vez la paradoja. Por el momento, no hay señales de reactivación económica para esta última posibilidad. El desaliento tiene una etapa pasiva, resignada pero que le puede seguir la de la rebeldía descontrolada. El problema está afectando a una de cada tres personas mayores de 18 años, es mucha gente, cuidado con eso.