El jesuita egipcio Samir Khalil Samir es profesor de estudios islámicos en la Universidad Saint Joseph de Beirut y en el Pontificio Instituto Oriental de Roma, y uno de los principales expertos sobre el Islam a nivel internacional. En una reciente entrevista concedida a una revista española afirmaba que en Europa existe el peligro de una islamización generalizada, ya que los musulmanes son los únicos inmigrantes en toda Europa que piden un estatuto particular. Esto suscita un interrogante: ¿con qué derecho? ¿por qué no se integran a la sociedad occidental que los hospeda? Y Samir Khalil Samir responde: "Existe un motivo: el Islam no es simplemente una religión. Es un proyecto global, social y político, que incluye religión y cultura. Se plantea así una confrontación entre dos civilizaciones. Los musulmanes, los jefes ya sean los predicadores mandados o los conversos, tienen precisamente este objetivo: crear una estructura musulmana dentro de la estructura occidental". En 2002 Bat Ye’or, una estudiosa nacida en Egipto y de nacionalidad británica, especialista de historia de las minorías cristianas y judías en los países musulmanes, acuñó el término "Eurabia" para definir el destino hacia el cual ve que Europa se encamina. Un destino de sumisión al Islam. La escritora italiana ya fallecida Oriana Fallaci retomó en sus escritos la palabra "Eurabia" y dio a la misma una resonancia mundial.

El 1 de agosto de 2005 Benedicto XVI recibió a Fallaci en audiencia privada. Ella rechazaba el diálogo con el Islam, aunque el Papa lo quería y lo profundiza como quedó demostrado en su último viaje a Tierra Santa. Pero ambos reconocían el vacío espiritual que muestra Europa, su pérdida de identidad, mientras aumentan en ella los inmigrantes de fe islámica.

Holanda es un ejemplo de esto. Es el país en el que el arbitrio individual está más extendido, hasta el punto de consentir la eutanasia en niños; en la que la identidad cristiana se ha diluido más; y en la que la presencia musulmana crece a pasos agigantados. En Holanda, la ciudad de Rotterdam, segunda ciudad del país por población y primer puerto de Europa por el volumen de tráfico, es una metrópoli en la que hay barrios enteros que parecen territorios de Medio Oriente. Aquí se levanta la más grande mezquita de Europa. En los tribunales y en los teatros se aplican partes de la ley musulmana o código detallado de conducta, denominado "la sharia". Su intendente es musulmán, hijo de un Imán, es decir, de un ministro que dirige la oración comunitaria de los musulmanes, especialmente en las plegarias de los viernes a mediodía, y que es un experto en el Corán. La revista británica "The Ecomonist", hace tres meses hablaba de Rotterdam como de una "pesadilla eurábica". Para gran parte de los holandeses que viven allí, el islamismo es hoy un peligro más grande que el Plan Delta, el complicado sistema de diques que previene la inundación del mar, como la que en 1953 provocó la muerte e 1835 personas. La pintoresca ciudadela de Schiedam, conocida por ser origen de la ginebra, por su centro histórico con canales y por poseer los molinos más altos del mundo, ha sido siempre una joya para la inmigración que llegaba a Holanda. Esta imagen se desvaneció cuando se convirtió en la ciudad de Farid A., el islamista que amenaza de muerte a Geert Wilders, el político neerlandés que trata de defender sus ideas anti-islámicas y que desea prohibir en las mujeres el uso del burka o chador (velo que cubre la cara y que solo deja al descubierto los ojos), y que se cierren las escuelas islámicas. Desde hace seis años, Wilders vive 24 horas al día bajo protección policial.

En Rotterdam los abogados musulmanes también quieren cambiar las reglas del derecho, pidiendo el poder de quedarse sentados cuando entra el juez. Reconocen solamente a Alá.

El abogado Mohammed Enait, cabeza del estudio jurídico "Jairam Advocatem" acaba de negarse a ponerse de pie cuando entraron los magistrados. Enait es conocido por su rechazo a estrechar las manos de las mujeres, declarando en varias oportunidades que las prefiere con el burka. Y en Rotterdam esta imagen pasó a ser mayoritaria. Hace un año la ciudad entró en el temor generalizado cuando los diarios dieron a conocer una carta de Bouchra Ismaili, consejero de la municipalidad de Rotterdam, en la que advertía a los holandeses residentes en esa ciudad: "Escuchen bien, locos, estamos aquí para quedarnos. Ustedes son los extranjeros aquí, con Alá de mi lado no temo a nada. Dejen que les de un consejo: conviértanse al Islam y encontrarán la paz". En el centro de Rotterdam se encuentra una estatua de granito de Pim Fortuyn, el populista político holandés de extrema derecha asesinado el 14 de abril de 2003, seguro vencedor en las elecciones generales del 15 de mayo de ese mismo año y que rechazaba la inmigración musulmana. Al pie de su estatua, siempre con flores, una inscripción en latín afirma: "Loquendi libertatem custodiamus": custodiemos la libertad de la palabra. Todo un desafío que será cada vez más difícil de realizar con el avance del islamismo en Holanda.