Con motivo de cumplirse un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad del Gral. Don José de San Martín, recordemos la necrológica del Dr. Adolphe Gérard, publicada en Boulogne Sur Mer, a días de producirse el deceso del Prócer. Este abogado, escritor, director de la biblioteca del lugar y propietario de la casa que habitaba el Libertador en la planta alta, tuvo la oportunidad de acompañar a la familia de San Martín en ocasión de su muerte. Hace un relato del triste momento, siendo él y Rosales, Encargado de Negocios de Chile, las personas junto a Mariano Balcarce, que se encargaron de los trámites funerarios.
Todo como se sabe ocurrió a las 3 de la tarde del 17 de agosto de 1850. Gérard, que vivía en la planta baja de su propiedad (hoy del Estado argentino), nos describe en aquella nota una síntesis de las campañas militares en Europa y en América, y finalmente cuenta que el día 20 de agosto fue trasladado el cuerpo en un sencillo cortejo fúnebre hasta la Catedral de Boulogne donde sus restos embalsamados fueron depositados en el subsuelo, para un día ser trasladado a Buenos Aires.
Los sanjuaninos herederos de aquellos gloriosos cuyanos a quienes América debe su libertad, según palabras de San Martín, recordamos sus visitas en el año 1815, casualmente en el año del bicentenario de su presencia en nuestro suelo.
Pocos días después de asumido el Dr. José Ignacio de la Roza hubo problemas para controlar la situación en San Juan, por parte del sector autonomista, quienes insistían en separar San Juan de Mendoza, es decir desintegrar la Provincia de Cuyo.
El 8 de mayo, De la Roza envió una carta al General pidiéndole su presencia y la de una compañía de su Ejército con el fin de ordenar a San Juan. A fines de ese mes viajó el gobernador a San Juan, aunque hay polémica por este hecho al no existir en la provincia constancia documental. Se deduce por la carta, del demandante del viaje -Ignacio de la Roza- y por las comunicaciones de San Martín al poder central -el 24 de mayo- y al Cabildo de Mendoza anunciando que ya ha mandado una compañía de su Ejército y que él se apresta a viajar de inmediato.
La nota del 24 de mayo dirigida por San Martín al Cabildo, Justicia y Regimiento de Mendoza, dice: "solo la presente situación del pueblo de San Juan que exige imperiosamente mi presencia sin pérdida de momento… Ésta será esta noche indispensablemente y en tanto mi ausencia quedará encargado del mando político y militar el Teniente Coronel don Manuel Corvalán, según lo prevenido por superior orden del 24 de octubre pasado lo que tengo el honor de avisarlo a VS para su inteligencia y fines consiguientes. Mendoza, 24 de mayo de 1815 – José de San Martín”.
La nota nos indica que San Martín salió para San Juan inmediatamente. Comunicando el viaje además al Director Supremo y al mismo Tcnl. Corvalán a quien dejaba provisoriamente en el cargo. Horacio Videla considera que hubo una especie de transacción; los autonomistas deberían aflojar su asfixiante presión sobre De la Roza y el visitante prometerles el logro de su federalismo para cuando el problema español estuviera resuelto, razón por la cual, no hubo necesidad de represión alguna.
El segundo viaje, del 9 al 14 de Julio, en cambio, significó la ratificación del arduo acuerdo logrado en el primero. En la vuelta del Padre de la Patria a nuestro terruño realizada poco más de un mes, el símbolo del espíritu de unidad frente al peligro español lo significó la presencia, esta si con agrado conservada, del General San Martín en el Convento de Santo Domingo.
La estadía de San Martín en Santo Domingo constituye un símbolo de unidad realizado por éste -y por sus anfitriones- demostrando a la comunidad toda, que anteponía a todo interés los de la defensa de la patria y de su libertad.
El segundo viaje es para refrendar acuerdos, no para "poner en vereda” a ningún sector de la provincia; de alguna manera es lo contrario del primero.
Volviendo sobre la nota de Gérard, nos dice que San Martín fue menos conocido que Bolívar en Europa, pero que ello obedeció a que buscó menos que aquél los elogios de sus contemporáneos. San Martín es para los americanos su igual como hombre de guerra, su superior como genio político y, sobre todo, como ciudadano. El representa el talento de la organización, la rectitud de miras, el desinterés, la comprensión completa de las condiciones en que las nuevas repúblicas pueden y deben vivir. La libertad es el más precioso de los bienes y hay que saberla cuidar.
Mas allá de las diferencias ideológicas de los argentinos, hemos elegido a San Martín como paradigma, porque sus valores han quedado a perpetuidad, para que sepamos vivir plenamente. Hoy a las 14.30 rendimos homenaje frente a la Estatua del Parque de Mayo.
