El estado de abandono, consecuencia de un prolongado descuido en las tareas puntuales de conservación que deben tener los espacios públicos destinados al esparcimiento y la recreación, ha llegado al punto de hacerlos inservibles para el fin social que fueron destinados. Un relevamiento periodístico, documentado en este diario en los últimos días, muestra imágenes que eximen de mayores comentarios.

Este panorama de mantenimiento olvidado se presenta el complejo Ferrourbanístico de nuestra ciudad y en espacios verdes ubicados en barrios de Chimbas, Rivadavia, Rawson, y Santa Lucía, en particular donde fueron emplazados juegos infantiles y se dispusieron áreas de patinaje y de actividad física. En varios municipios se plantea el círculo vicioso de no arreglar las plazas porque el vandalismo rápidamente las destruye, un justificativo de la inacción, del que deben dar respuesta las comunas y el vecindario, de manera de mantener vigilancia en las plazas, los primeros, y alertar ante el accionar de los inadaptados, los otros.

Respecto al Ferrourbanístico, es evidente el poco interés que las autoridades por preservar ese espacio que debería estar vigilado, ya sea por efectivos policiales o por serenos, una tarea que no constituye ningún gasto extraordinario, que siempre será menor al costo de las reparaciones de los daños y del mantenimiento, como aconseja una política preventiva. En cuanto a los espacios públicos municipales en panorama es mucho más amplio porque además de las plazas, espacios verdes, están las veredas, bulevares de las avenidas, edificios de la administración pública, escuelas y sectores aledaños a rutas y caminos. En algunos de ellos, como en plazas, locales públicos y escuelas, se ha dejado de custodiarlos con placeros, serenos o porteros, dejándolos liberados para que patotas o grupos de personas inadaptadas socialmente los utilicen como centro de sus acciones destructivas o puntos de reunión para emprender actos delictivos.

Actualmente, el Ferrourbanístico ha perdido todo el encanto que lo caracterizaba desde su creación, lo que lo había convertido en un lugar elegido por quinceañeras y novios para fotografiarse, de la misma manera que lo han hecho numerosas plazas y plazoletas, en distintos departamentos de la provincia, que actualmente no puede ser disfrutadas ni por los niños, ni por las familias.