Los especialistas en desarrollo de la producción agropecuaria vienen alertando sobre la necesidad de aprovechar la gran demanda mundial de alimentos, a la que Argentina puede hacer con el enorme potencial del campo, destrabando las limitaciones actuales y con infraestructura apropiada.
Las desinteligencias puntuales y la política cortoplacista dejan de lado las estrategias requeridas para aprovechar las oportunidades que brindan los mercados mundiales. Ya se perdieron los liderazgos que venía ostentando el país en las exportaciones tradicionales, y ahora se abre un horizonte insospechado de demanda alimentaria por el crecimiento de la clase media global, motorizada por la prosperidad de las naciones emergentes. Se trata de una inexplicable paradoja: mientras el mundo pide más alimentos, nuestra oferta externa se contrae por los problemas domésticos.
Estudios económicos recientes señalan que la clase media se quintuplicará hasta 2040, pasando de 920 a 4966 millones de personas, lo que representará un aumento en el consumo de alimentos del 24% hasta 2020, llegando a 1,885 billones de dólares. Sin embargo, de mantenerse las actuales restricciones que afectan a la producción, Argentina tendría en la próxima década 20.000 millones de dólares menos de producción y 15.000 millones menos en exportaciones. Ningún poder de decisión parece tener visión a largo plazo para diseñar una estrategia productiva frente al enorme potencial de la demanda mundial.
Se necesita un modelo de integración productiva y de desarrollo de las cadenas de valor aplicando ciencia y tecnología y, fundamentalmente, transformar la infraestructura y logística para ganar en rentabilidad y eficiencia. El país mantiene servicios que resultan onerosos, como el transporte de la producción granera en camión en un 83%, el 13% en ferrocarril y un 4% por hidrovía, cuando debería ser al revés, como lo hace el resto de los países productores para hacer sustentable a la oferta.
Tampoco se resuelve la sustentabilidad en la capacidad de almacenamiento de las cosechas para aprovechar los momentos favorables de los mercados, y en la reposición de nutrientes que abarca el aspecto ambiental. Al respecto, concretamente se ha señalado que en la actualidad el crecimiento del campo argentino, que en 2020 llegaría a producir 135 millones de toneladas de granos, no sería en un marco sustentable si se mantienen las condiciones actuales. Esto parece sintetizar aquella sentencia de dejar pasar el tren de la historia.
