Hoy con los aumentos de las tarifas, como pasa con el fútbol, mundiales, Juegos Olímpicos, etc., todos son especialistas en el tema energía. Los periodistas de Buenos Aires, los políticos, los conductores de televisión y cualquier opinólogo es especialista en el asunto. Por supuesto para ellos está todo mal. Hoy todos están en contra. Nadie quiere pagar el sacrificio para salir de tan gravosa crisis. Quieren seguir pagando 25 pesos de luz bimestrales o como el empresario Daniel Vila, $97 de gas bimestrales en un piso, en Palermo. Algo parecido ocurre con los que viven en Puerto Madero. Hago estas citas porque no escuché a nadie realmente pobre quejarse. Quizás no se quejan porque ellos tienen tarifa social y el Estado los ayuda. Pero los argentinos de clase media no soportan tener que pagar el precio.

Hoy vemos a estúpidos que se ríen de la frase del Presidente de ‘andar en camiseta y a pata’. Quizás su frase no fue muy acertada, pero es la realidad. Hoy los argentinos de clase media, que creen que no lo son, quieren vivir en viviendas calefaccionadas con radiadores alimentados por calderas o con el aire acondicionado frío-calor y mantener una temperatura interior de no más allá de 25 grados centígrados. Y llega el verano y de nuevo crean el microclima de 24 grados, total la luz es barata. Eso es ‘camiseta y a patas’. Hoy nos gusta llegar a casa y quedarnos en camisa como si estuviéramos en primavera y afuera hacen 3 grados. Estos lujos de esta clase media son irreales. En ningún país serio se da esta situación. En un país que tiene que importar energía nos damos el lujo de vivir como ricos y gastamos algo que nos cuesta carísimo como si fuera gratis. Bueno, bah, al Estado le cuesta carísimo porque los ciudadanos nos negamos a pagar lo que realmente vale.

Hoy la clase media se queja porque la nafta vale $20, pero se niega a dejar su auto de alta gama, con patentes impagas, en el garaje de su casa y movilizarse en transporte público como se hace en el mundo.

Ya nadie usa frazadas, sólo un pequeño acolchado y si puede dormir tapándose con la sabana, mejor. Y llega el verano y nos quejamos del precio de la luz, pero tenemos aparatos de aire acondicionado en todas las habitaciones y en el living y nuevamente el microclima de 24 grados y ni nos fijamos en ahorrar luz. Ni hablar del agua. Hasta regamos con agua potable.

Esto fue el producto de una realidad ficticia que nos vendió el gobierno anterior. Pero lo más triste es que nadie dijo nada.

¿Saben qué más no veo? Que la gente no se queje porque paga $500 mensuales de Internet (un servicio pésimo para colmo) o Directv de $600 a 1.200 por mes, o lo que paga de telefonía celular. Hoy cualquier casa de clase media cuenta con internet, Directv y no menos de 4 celulares a un costo promedio de $400 por línea. Pero nos quejamos si tenemos que pagar $1.000 mensuales de gas para andar de ‘camiseta y en patas’. Pero eso sí, se oponen a estos ‘tarifazos’ por la gente pobre que no puede pagar semejante precios. Los pobres tienen tarifa social. Es a la clase media, que se cree alta, que le molesta, la que no quiere pagar el sacrificio.

Para terminar, un chiste breve. ‘Sale Perón al balcón y la gente en la plaza gritaba ‘la vida por Perón”. Entonces Perón dice: ‘Voy a tirar esta plumita, al que le caiga dará la vida por mí’. Larga la pluma al aire y cada vez que se iba a posar sobre una persona estaba la soplaba para que cayera en otro’.

Así somos. Hablamos de sacrifico, pero que lo haga el otro. Yo quiero seguir viviendo cómodo.