La agenda oficial de los medios, en estos días, se expresa en dos temas: Uno vinculado al Bicentenario de la Patria, en el cual se refleja un sin número de acontecimientos sensibles a nuestro espíritu patriótico, con celebraciones cargadas de emoción y simbolismo. El otro, está relacionado con el fútbol que a partir de su acontecimiento mayor -como es el torneo mundial- y como deporte de gran arraigo popular penetra todos los espacios de la vida. Ambos parecen temas obligados, de los cuales -parece ser- es necesario siempre tener opinión.

En medio de este fárrago de información, que generan estos dos acontecimientos, nos enteramos por el tradicional boca a boca -de manera casi soterrada- de un acontecimiento que habla de nuestro pasado y de nuestra cultura, vinculado a la historia económica de la región y del mundo del trabajo.

Así es, el Molino de Reyes, comenzará hoy, a partir de las 9,30, a moler nuevamente, luego de su restauración. Este Monumento Histórico Nacional que permaneció inactivo por más de 30 años se ha reencontrado con un destino de servicio que nunca debió haber perdido. Pero, como muchas cosas en nuestro país, fue víctima de la desvalorización. Efectivamente, el Molino de Reyes -en San Isidro, Jáchal- operado por sus propietarias Doña María Espinoza de Reyes y su hija Patricia Reyes volverá a mover sus piedras para el disfrute de quienes lo visiten. Su retorno a la vida productiva le permitirá moler distintos tipos de granos, como trigo, maíz, cebada, etc.

La algarabía de su rueda de madera, movida por el agua del canal, pondrá en escena un acontecimiento cultural ya milenario en la historia de la humanidad, que repite la misma ceremonia de la molienda del grano para convertirlo en alimento.

Probablemente la rueda que mueve las maquinarias, impulsada por el agua del canal, será la estrella de la reinauguración. Este hecho se enmarca en los festejos del aniversario de la Fundación de Jáchal y pondrá una nota distintiva en el cálido paisaje del norte sanjuanino, como asimismo expresará la voluntad de los jachalleros de darle vida y actualidad a los textos históricos de su patrimonio cultural.

En este espacio celebracional de la región, es posible definir con pocas palabras aquellas acciones que hoy nos permitieron arribar a este punto. Voluntad y Trabajo. Pues debemos decir -en el contexto nacional- que solo el esfuerzo de quienes se apasionan ante estas antiguas maravillas de la tecnología de de la producción, hicieron posible este acontecimiento. El significado que adquiere poner en marcha al Molino de Reyes con el esfuerzo institucional mancomunado de municipio-gobierno provincial (Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria) y la Universidad Nacional de San Juan, hicieron posible esta obra de la cual podemos decir se expresa como testimonio de nuestro tiempo. Pues además de arrojar una visión particular a los testimonios de la producción, abre temas del vínculo estrecho existente entre el mundo del trabajo y la cultura, entre los hombres y las máquinas.

El Molino de Reyes cuyos orígenes se pueden rastrear en 1845, siempre bajo la custodia de la familia Reyes desde su construcción, como integrante del Molinar de Jáchal, conserva tras sus importantes muros de adobes la maquinaria original que nuevamente repetirá ese proceso de molienda de grano que culminará en el pan y mostrará de esa manera a las nuevas generaciones una página fundamental de la historia económica de Cuyo, que fue territorio de trigales y arreos antes de ser vitivinícola.

Los molinos harineros del Norte de San Juan, expresan en su arquitectura la creatividad popular. Los antiguos pobladores grabaron en estas obras un camino ineludible para solucionar aquellos problemas, que tanto la lejanía de los grandes centros urbanos como las necesidades económicas del intercambio y la supervivencia les imponían.