Transitar por calle Agustín Gómez (popularmente conocida como Calle 5), en el tramo que se ubica entre Mendoza y Lemos es volver a la historia de los orígenes de dos grandes departamentos, Rawson y Pocito. Esta calle, que se encuentra muy próxima al centro urbano comercial de Villa Krause, marca el límite de la zona poblada con el comienzo del espacio rural identificado por las grandes fincas, que hoy se van perdiendo por el surgimiento de nuevos barrios.

Fue durante el siglo XIX y los primeros años del siglo XX, el espacio por el que bajaron las grandes crecientes de la Sierra Chica de Zonda, cordón que pertenece a la Precordillera Oriental, y que según relataban los antiguos vecinos de Pocito desembocaban en lo que es hoy Villa Krause y que por aquellos años eran grandes lagunales. Fue por esta calle por donde transitó Fray Justo Santa María de Oro quien frecuentó las aguas termales de los legendarios Baños de la Salud. También fue en esta vía donde se ubicaron las grandes casonas (que hasta hoy se mantienen) de los inmigrantes alemanes e, italianos que comenzaron a poblar el lugar allá por 1862.

La calle 5 surcada por grandes canales que traen el agua del Quinto Cuartel, posee una riqueza forestal de más de 400 especies arbóreas. Muchas de ellas variedades exóticas como las acacias, los tamarindos y las palmeras datileras, la mayoría de ellas plantadas por notables familias de Pocito como fueron las de Guillermo de Oro y las de Domingo Barboza. Estos vecinos fueron los propietarios de estas tierras, que luego de que en 1819 fuera inaugurado el Canal de Pocito, tuvieron la tarea de plantar árboles para forestar el lugar. A esta época se remonta la organización que hoy día se mantiene en la localidad, surgen las divisiones de 16 cuadras limitadas por calles anchas de 20 varas cortadas en ángulo recto.

Pero para poder comprender la importancia que tuvo esta zona pocitana nos debemos remitir a lo que nos relata el Profesor Héctor Arias en la obra "Historia de San Juan”, quien nos dice que allá por 1823… "se incentivaba la forestación del lugar con el plantado de álamos y sauces en todos los frentes que cayeran a las calles. Los labradores debían plantar en sus pertenencias 12 olivos y otras tantas higueras a distancia de diez varas cada una. El sistema de inspección era rígido y se había establecido que el mes de agosto iba a ser el tiempo elegido para realizar una visita al lugar con el fin de poder ver si estaban cumpliéndose las directivas dadas.” Este fue el origen de la forestación de la calle 5, hoy Agustín Gómez, y de otras calles del departamento. Inclusive si uno camina por esta arteria, puede ver estos tipos arbóreos plantados en la gobernación de Salvador María del Carril y que han tomado distintas formas, fruto del paso de los años. Hoy los actuales vecinos respetuosos de la historia y del ambiente, sin oponerse al progreso desean que se mantenga estos árboles, que no se los corte indiscriminadamente, ya que son una verdadera riqueza, teniendo presente que todo adelanto debe cuidar el patrimonio. Más aún en una provincia como la nuestra, tan castigada con tantos sismos y que ha perdido entre los escombros la obra de quienes trabajaron para que este lugar fuera un espacio fértil.

(*) Profesor de Enseñanza Media y Superior en Historia. Investigador del Instituto de Historia Regional Héctor D Arias. Facultad de Filosofía Humanidades y Artes – UNSJ.