Quienes estudian y tratan a personas que padecen enfermedades psíquicas saben la importancia que tiene el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Desórdenes Mentales, conocido como DSM, por sus siglas en inglés, que lo elabora la Asociación Psiquiátrica de los Estados Unidos. Contiene una clasificación de los trastornos mentales y proporciona descripciones claras de las categorías, con el fin de que clínicos e investigadores puedan diagnosticar, estudiar e intercambiar información para tratar los distintos trastornos mentales.
El reciente anuncio sobre la publicación de la quinta edición del DSM, ha originado importantes expectativas, ya que cualquier novedad que incluya, tiene enormes consecuencias no sólo para la psiquiatría, sino también para el mercado farmacéutico, la investigación, el sistema legal, respecto a quien sea considerado normal o discapacitado. Uno de los cambios más significativos sería la inclusión de un desorden infantil llamado "trastorno de desregulación del temperamento con disforia", que muestra que muchos niños agresivos e irritables, diagnosticados con desorden bipolar en realidad no lo padecían. Este error llevó a muchos chicos a tomar poderosas drogas antipsicóticas, con graves efectos secundarios y que incluían cambios metabólicos.
Las novedades más significativas del nuevo Manual consisten en haber agregado y descripto nuevas adicciones como la "hipersexualidad", originada en fantasías e impulsos sexuales. Es un trastorno obsesivo compulsivo, y quienes lo padecen no pueden controlar sus pensamientos ni sus actos repetitivos. Esta definición de la hipersexualidad da la razón al Dr. Patrick Carnes, quien la califica de verdadera adicción. Este prestigioso psiquiatra, propietario de la clínica de Missisipi donde el famoso golfista Tiger Woods se sometió a una terapia para curar su adicción, afirma que los sexoadictos pueden provenir de todas las clases sociales y también se presenta en las mujeres.
Más allá del diagnóstico, la sociedad debería interrogarse sobre el tema de los valores que se transmiten, y de la imagen del amor que se enseña hoy. No hay felicidad sin amor y no hay amor sin renuncias. Un segmento esencial de la afectividad está tejido y vertebrado de sacrificio, algo que no está de moda pero que resulta fundamental en la formación de la personalidad.
