Como tal vez alguien recuerde de haberlo estudiado en alguna clase de historia, hubo una época, hace ya algunos milenios, allí por los años 2.400, donde el hombre aún mantenía, así fuese por pequeños períodos, el contacto con la naturaleza. La desconexión hombre-naturaleza ha ido transcurriendo de manera progresiva siglo tras siglo, hasta llegar a la desvinculación absoluta actual en donde la inmensa mayoría de los seres humanos desarrollan su vida desterrados de su entorno natural primitivo. Hoy sabemos que este aislamiento de las personas con su "ambiente de diseño" ha sido la causante de muchos de los padecimientos psíquicos y biológicos del hombre moderno que hoy padecemos, habiendo alterado los ritmos naturales, el descanso, la alimentación, la psiquis, y hasta la espiritualidad, dado que tal como la alimentación tuvo impacto en los cuerpos, los cuerpos a la vez generaron un cambio del "entorno natural" para el espíritu. A pesar de la gran plasticidad adaptativa de la mente, las mismas aún no han logrado eliminar esa especie de nostalgia remota dada por la ausencia de un bien perdido por generaciones pasadas, al ver antiguas imágenes milenarias donde nuestros ascendientes transcurrían sus vidas en un mundo aún colmado de vegetación y especies animales.


Por fortuna, ya son pocos los años que restan para que desde los centros espaciales comiencen a realizar los primeros viajes de traslado al nuevo planeta virgen descubierto hace poco más de cien años, donde su flora y su fauna no distan demasiado a la que fue la nuestra, por lo que tengo la certeza de que a medida que las personas vayan retomando el contacto con un escenario natural, volverán a comprender cuestiones esenciales ya olvidadas, como que el hombre pertenece a la tierra y la tierra pertenece al hombre, de que nunca existió tecnología comparable al más modesto de los insectos, o que el hombre fue parte de un sistema integrado con su entorno originario, donde la disociación con ello lo separó de una parte de sí mismo.

"Hoy sabemos que este aislamiento de las personas con su 'ambiente de diseño' ha sido la causante de muchos de los padecimientos psíquicos y biológicos del hombre moderno que hoy padecemos".

Con nuevo planeta a estrenar, y donde una generación de personas pasará su vida sobre un transbordador dado a que el viaje durará 54 años, espero que no volvamos a cometer los mismos errores, ya que los otros restantes 16 planetas habitables descubiertos ya han sido ocupados por otras civilizaciones de nuevos "Colones" en nuevas "Américas".


En un vetusto libro de historia de biología antigua, recuerdo haber leído que en aquellos tiempos existía vida en cada uno de los rincones del planeta, y en donde en un solo gramo de tierra o en una gota de agua se podía encontrar miles de especies de individuos microscópicos. Como amarga analogía, en estos tiempos que corren en las únicas gotas de agua que aún puede encontrarse algo de vida son en las lágrimas, que contienen dentro suyo miles de especies de emociones, como ser la del sueño de volver a vivir en un planeta lleno de vida.

Por Guillermo Appendino
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Argentina